Tenis histórico


Por Eduardo Puppo

Una historia con batacazos
Sorpresas da la Davis

No descubrimos nada afirmando que la Copa Davis es muy diferente al circuito profesional; que genera otras presiones para los jugadores y que los resultados no siempre van de la mano de la lógica. Desde los albores de la mítica copa de plata puesta en juego en 1900, donada por uno de los participantes -el estadounidense Dwigth Davis- tras mandarla a fabricar en la mejor casa de trofeos de Boston, se convirtió en una obsesión para la mayoría de los tenistas que representaron a su país.

Enmarcada por el orgullo nacional, el seguimiento habitual de la competencia no sólo recala en los amantes del tenis, sino que, como suele suceder con los mundiales deportivos o los Juegos Olímpicos, el atractivo es mucho mayor. Estar al tanto de los resultados y los comentarios del “lunes”, son largamente más amplios que lo normal. Se puede comparar al gran impacto que produce un campeón de Grand Slam en su lugar de origen, donde es poco probable que alguien quede al margen.

Todos aquellos condimentos fuera de lo común, que no se dan en los torneos, congenian para que la Copa Davis sume en cada edición material para el asombro. El menos dotado puede asustar o doblegar al consagrado cuando la “bandera” está de por medio. Grandes campeones han sucumbido ante el peso incuestionable que cargan sobre sus espaldas: ellos son los que “deben” dar su punto, no “defraudar” a su gente, “demostrar” que su ranking es por algo... Son algunas de las variables que se abren en cada eliminatoria y las razones básicas por dónde buscar las primeras explicaciones si un top cae con un “don nadie”.

Sobran ejemplos cercanos y lejanos. El chileno Patricio Cornejo es uno de ellos; no brillaba individualmente en el tour, pero se transformaba el fin de semana de la Davis. Consiguió triunfos apoteósicos, con un inclaudicable espíritu de lucha que le dio beneficios contra rivales superiores. Era temido por el equipo argentino en cada serie que el sorteo determinaba Argentina-Chile, algo que sucedió 16 veces hasta el presente. En los '70, a pesar de estar abastecida con grandes figuras (Julián Ganzábal, Ricardo Cano, Guillermo Vilas), la selección nacional padeció aquel axioma de unificación de poderes. Es más, entre 1969 y 1976 inclusive, Chile ganó cinco veces consecutivas.

Más adelante en el tiempo, varios argentinos manifestaron su dificultad para jugar bien como locales: José Luis Clerc y Martín Jaite son dos arquetipos que rendían a pleno en el exterior. En casa, decían que no podían dormir la noche anterior, que su nivel “desaparecía” y que se compenetraban tanto con la obligación de rendir, que terminaban luchando más de la cuenta o perdiéndose en telarañas que los hacía presa del oponente. Incluso extranjeros excluyentes, como el estadounidense John McEnroe, perdió su invicto en la Davis midiéndose con Vilas y Clerc: cayó dos veces consecutivas en el Buenos Aires Lawn Tennis siendo el Nº 1 del mundo.

En la frondosa memoria de la justa, surgen innumerables sorpresas, buenas para unos, malas para otros. De una lista que podría ser extensa, apartamos diez “batacazos” o series donde el favorito, en ocasiones muy claro, no escapó de la derrota. O, mirándolo del lado del ganador, analizar cómo un conjunto quizá disminuido o con componentes modestos, se hizo fuerte ante la adversidad y redondeó victorias para dar letra a los libros.

Ecuador a Estados Unidos, en Guayaquil - 1967

Promediaba junio del '67 y el pelotón estadounidense pretendía conquistar un nuevo título. Se encaminaba con tranquilidad a la meta y le tocó ser visitante contra Ecuador, por la final de la Zona Americana. En el Guayaquil Tenis Club, sobre cancha de polvo de ladrillo, cuatro de los mejores yanquis del momento (Arthur Ashe, Marty Riessen, Cliff Richey y Clark Graebner) no imaginaron semejante desenlace. La primera jornada fue sensata, con victoria de Richey contra Pancho Guzmán; pero a continuación, Miguel Olvera, sin grandes antecedentes en el circutio, pudo con Ashe en cuatro sets: 4-6, 6-4, 6-4 y 6-2. Si ese cachetazo sacudió la estructura del seleccionado comandado por George MacCall, el tercer punto los terminó de desestabilizar: Guzmán y Olvera vencieron a Graeber y Riessen por 0-6, 9-7, 6-3, 4-6 y 8-6. Si bien la eliminatoria podía cambiar su rumbo, Guzmán se hizo gigante, alimentado por el fervoroso público ecuatoriano. Tenían la chance histórica de doblegar por primera vez al mayor ganador de títulos de la historia y no la desaprovecharon: Ashe hizo todo lo que estuvo a su alcance para moverse en el lento polvo guayaquileño, pero a pesar de quedarse con dos sets en cero, no logró chicanear al curioso destino, perdiendo por 0-6, 6-4, 6-2, 0-6 y 6-3. Finalmente, como en esos días se jugaba siempre al mejor de cinco sets, incluso con la serie cerrada, Richey consiguió que el score quedara 3-2 para los locales al vencer a Olvera en otra dura batalla, por 5-7, 6-4, 7-5, 4-6 y 6-0. Esa temporada, en la rueda previa, Ecuador superó a la Argentina por 4-1 en Buenos Aires (Julián Ganzábal, Eduardo Soriano y Roberto Aubone).

Sudáfrica a India, final mundial por w.o. - 1974

La conocida problemática que ocasionó la segregación racial en los '70, no fue ajena al tenis. Los sudafricanos, con su política de apartheid dirigido por la raza blanca, se encontraron con firmes trabas en diversos aspectos. Muchos países, por ejemplo, no permitieron el intercambio deportivo con Sudáfrica. En la versión de Copa Davis 1973, el equipo argentino jugó una serie de “local” en Montevideo, Uruguay, pues el gobierno nacional impidió la entrada del representativo sudafricano. La lista de triunfos o derrotas por walkover o no presentación, con Sudáfrica como protagonista, es extensa (15 en toda la historia), aunque el punto máximo se generó en 1974, cuando la polémica se fue instalando en cada serie. En la temporada de la gran explosión de Guillermo Vilas, cuando el zurdo fue dueño del Grand Prix y del Masters en Australia, lamentablemente nuestro país no pudo jugar, en cancha, la Copa Davis: debía debutar en la tercera rueda de la Zona Americana-Sur contra Sudáfrica en febrero, como visitante, pero la AAT decidió no presentar equipo adhiriéndose a la resolución de las Naciones Unidas, que prohibía competir con países que aplicaban ese regimen. Otros rivales tuvieron que recurrir a sedes imparciales para no perder; por esa razón, Sudáfrica eliminó a Brasil 5-0 (en Montevideo); a Ecuador 5-0 (en Guayaquil); a Chile 3-2 (final Zona Americana-Sur, en Bogotá); a Colombia 3-2 (final Interzonal Americana, en Bogotá); a Italia 4-1 (final entre zonas americanas y europeas, en Johannesburgo) y a la India, que también determinó no presentarse. Sí, Sudáfrica obtuvo el título por walkover.

México a EEUU, en México City - 1975

Todo sucedió en el Estadio Rafael Osuna de México City, a fines de diciembre de 1975 (la serie correspondía a la edición '76 de la Copa Davis; se solía adelantar por razones de calendario), donde los locales asumieron una parada difícil pero seguros de poder controlar al encumbrado grupo estadounidense. Los visitantes viajaron con Jimmy Connors (Nº 1), Brian Gottfried (23º) y Dick Stockton (30º), jugadores ofensivos, y por esa razón los mexicanos -que de todas maneras se movían bien en cemento- optaron por canchas de polvo de ladrillo. Jimbo inició la serie derrotando a Marcelo Lara, quien estuvo a un paso de dar la sorpresa, por 6-2, 6-1, 3-6, 4-6 y 7-5. Raúl Ramírez, el mejor local, ubicado 13º, venció a Gottfried por 6-1, 6-4 y 6-2. El doble fue el punto de inflexión, pues Lara y Ramírez se quedaron con la preciada unidad ganándoles a Stockton y Eric Van Dillen en cuatro sets. El último día, Lara (167º), bordeó la epopeya para ser el artífice de las lágrimas de sus compatriotas, pero no pudo cerrar un extenso encuentro contra Gottfried, quien lo doblegó por 3-6, 6-2, 3-6, 8-6 y 6-1. La definición quedó en manos de los dos mejores y fue Ramírez quien tuvo mayor resto y Connors sólo consiguió un set, el primero, antes de caer por 2-6, 6-3, 6-3 y 6-4. Lo increíble es que ese año se midieron dos veces, ya que antes, en febrero del '75, por las eliminatorias americanas, México fue a Palm Springs y regresó con un triunfo de 3-2. En esa oportunidad no estuvieron Connors y Gottfried, pero sí lo hicieron Stan Smith y Roscoe Tanner en los singles.

India a Argentina, en Nueva Delhi - 1987

En la segunda intervención argentina en césped, en el marco de la Copa Davis, el panorama era modestamente alentador de la mano de Martín Jaite, ubicado 17º del ranking mundial. Pero la superficie, siempre difícil, dejó encendida la luz de alerta aquellos tres días de marzo del '87. Abrieron Vijay Amritraj y Horacio de la Peña y el indio, alejado de la competición permanente, necesitó un apretado primer set para descubrir cómo interceptar los efectos del argentino (9-7) y después se encaminó a una victoria relativamente cómoda (6-3 y 6-3). En el segundo encuentro, Jaite eclipsó a todos con una gran adaptación y superó al Nº 1 de los locales, Ramesh Krishnan (37º, de un tenis exquisito; había hecho cuartos de final en Wimbledon el año anterior), dando vuelta un resultado claramente adverso, por 1-6, 3-6, 6-3, 6-2 y 6-3. Lejos estaba el argentino de saber que tomaría de la misma medicina a horas nada más de esa soberbia presentación... Nuestro equipo se puso en ventaja con un perfecta actuación de Javier Frana y Christian Miniussi, superando a los hermanos Anand y Vijay Amritraj, que eran favoritos excluyentes, por 6-3, 6-4, 3-6 y 8-6. El pico emotivo llegó en el cuarto individual, cuando Jaite contó con un match point a favor contra Vijay Amritraj. Tenía una ventaja de dos sets a cero; luego 3-0 en el tercero y 0-30 sacando el indio, que se recompuso y terminó ganando el parcial por 6-4. En el cuarto set, Jaite se colocó 6-5 y su rival sacó 30-40. Allí llegó “el” punto de la serie, cuando el experimentado jugador, actor y periodista devolvió un drop shot -que Jaite intentó en ese match point-, con una pelota muy cortada de revés, cercana a nuestra conocida “gillette”, salvando la riesgosa situación de una manera milagrosa. Amritraj quebró en el 14º juego y ganó el parcial por 8-6. En el quinto, que duró apenas media hora, Jaite perdió el servicio dos veces, anímicamente empequeñecido. Amritraj se quedó con el punto por 3-6, 3-6, 6-4, 8-6 y 6-2, se arrodilló y gritó largamente: había salvado a su país de la derrota luego de 3h21m. En el último punto, Krishnan venció a De la Peña en tres sets (6-4, 7-5 y 6-2) y le devolvió la respiración a los suyos, avanzando a los cuartos de final.

Hungría a Argentina, en Budapest - 1993

La reclasificación para que Argentina intentara volver al Grupo Mundial, se llevó a cabo en el Dosza Tennis Stadium de Budapest, entre el 24 y el 26 de septiembre del '93. Formaron Alberto Mancini, Guillermo Pérez Roldán, Javier Frana y el debutante Pablo Albano. A priori, los anfitriones no representaban gran riesgo: Jozsef Kroschko (177º ), Sandor Noszaly (197º), Viktor Nagy (366º) y Andras Lanyi (638º). Guillermo Vilas era el Director Honorario de Copa Davis y viajó para colaborar en los entrenamientos con el capitán, Francisco Mastelli. Días antes del inicio, desde la isla Margarita, rodeada por las aguas del Danubio, donde se disputaba la serie, Vilas le envió un fax a Gabriel Markus, uno de los mejores de entonces, excluyéndolo de futuras convocatorias hasta que no manifestara su intención de formar parte del equipo, por la decisión del jugador de autoexcluirse cuando fue convocado. Vilas expresó: “Cuando los húngaros cambiaron de superficie Markus dijo que tenía que operarse, pero luego jugó la Bundesliga y el torneo de Oporto. Está afuera del equipo hasta que me explique qué quiere hacer realmente”. El viernes, sorpresivamente, Hungría quedó 2-0. Noszaly derrotó a Pérez Roldán 6-3, 7-5 y 6-3 y Kroschko a Mancini -que venía de tres meses de tendinitis- por 7-6 (4), 6-3 y 6-2. El tandilense sufrió un principio de desgarro en el aductor de la pierna izquierda y el misionero un fuerte dolor en su rodilla derecha cuando, después de perder el primer set, pateó una botella en el cambio de lado. Mancini estuvo 3-1 al mando en el segundo set, pero luego cedió ocho games consecutivos. “Fue uno de mis peores partidos de Copa Davis, sino el peor. A partir del segundo set sentí dolores en el hombro y la rodilla”, dijo Luli. El sábado debutaron Frana y Albano como compañeros en Copa Davis y en una correcta presentación le dieron la chance a la Argentina de pugnar hasta el último día. Vencieron a Noszaly y Nagy por 7-6 (2), 6-1 y 6-1. El domingo, Frana reemplazó a Pérez Roldán en un punto fundamental. Y confirmando el mal rumbo que había tomado la serie, Kroschko lo derrotó por 6-2, 6-4, 4-6 y 6-3 y Hungría ascendió al Grupo Mundial del '94. El quinto y formal punto fue también para los húngaros, cuando Noszaly pudo con Mancini por 4-6, 7-6 (4) y 6-3, haciendo más dolorosa la caída que resultó, por rankings, la más increíble hasta ese instante, emparentada con un mal momento global del tenis argentino.

Brasil a Austria, en San Pablo - 1996

En el Trans-América Hotel de San Pablo, sobre cancha de cemento al aire libre, la rueda de clasificación para el Grupo Mundial del '97, entre Brasil y Austria, no llegó a completarse. El viernes, Thomas Muster (3º del mundo) doblegó a Fernando Meligeni en tres sets y Gustavo Kuerten (102º), a Markus Hipfl en cinco. El problema se suscitó en el doble entre Kuerten-Jaime Oncins y Muster-Udo Plamberger. Se jugaba el tercer game del quinto set cuando, después de un revés de Muster que Kuerten dejó pasar porque la pelota parecía superar los límites, se inició una discusión entre el austríaco y el umpire. Cuando se disponían a recomenzar, un espectador brasileño insultó a Muster y allí, el por entonces “rey del polvo de ladrillo”, llamó al ábitro general y señaló a su agresor en la tribuna. El capitán visitante, Ronald Leitgeb, se sumó a la protesta mientras Muster discutía cada vez con más presión. Regresó para recibir el saque de Oncins, pero el descontrolado fan no permitió que se reiniciara el juego. Las autoridades no reaccionaron a tiempo y Muster decidió retirarse de la cancha, recibiendo un “default” cuando el partido estaba 7-6 (2), 4-6, 6-3, 3-6 y 2-0 a favor de los locales. Al día siguiente, los dirigentes austríacos anunciaron que no se presentarían en los puntos restantes y perdieron la serie por 4-1.

Ecuador a Gran Bretaña, en Wimbledon - 2000

Esos tres días de julio de 2000 quedaron guardados para siempre en el recuerdo de los ecuatorianos. Nada hacía suponer que el viaje a Londres desembocaría en una sorpresa mayúscula. El escenario, nada menos que el court central de Wimbledon. La superficie, obviamente césped. Los oponentes, Tim Henman y Greg Rusedski. Ecuador presentó a Nicolás y Giovanni Lapentti y a Luis Morejón para procurar la proeza. Y todo comenzó muy bien para el grupo visitante, pues Nicolás, el mayor de los hermanos Lapentti, interceptó con acierto el gran saque del zurdo Rusedski y le ganó por 6-3, 6-7 (3), 7-5, 4-6 y 7-5. Pasado el sacudón, Henman (top-ten en singles), ofreció una lección ofensiva contra Morejón, cediendo apenas siete juegos. El sábado se les enrareció el cielo a la gente del All England, pues los hermanos Lapentti consiguieron el 2-1 superando en tres sets seguidos a Henman y el doblista Arvind Parmar (6-3, 7-5 y 6-3). La esperanza británica se centró en la potencial igualdad que podía conseguir Henman y así sucedió: venció a Nico por 6-1, 6-4 y 6-4. Pero por el daño hecho entre el viernes y el sábado y una lesión de Rusedski, que no se presentó en el quinto punto, nació la gran chance de Giovanni para intentar la hazaña. Parmar, ubicado en ese momento 147º del ranking de ATP, reemplazó a su compañero. Numéricamente hablando tenía ventaja sobre el ecuatoriano (968º), pero el corazón y el envión positivo que habían construido los visitantes, hicieron florecer el milagro deportivo, ganando por 4-6, 3-6, 6-1, 6-3 y 6-3.

Francia a Australia, en Melbourne - Final 2001

La fiesta estaba lista en Melbourne Park, Australia, en diciembre de 2001, cuando los locales esperaban a los franceses en rápidas canchas de césped para definir la final mundial. En la formación “aussie”, el Nº 1 del mundo, Lleyton Hewitt, y el Nº 5, Patrick Rafter. Garantía de triunfo. Pero la Copa Davis volvió a causar estragos. Nicolas Escude (27º) noqueó de entrada a Hewitt con un 4-6, 6-3, 3-6, 6-3 y 6-4, iniciando su acelerado curso de héroe. Después, Rafter igualó superando a Sebastien Grosjean en sets seguidos, tranquilizando las aguas. Pero el sábado, otra vez se hizo presente el poder galo, cuando Cedric Pioline y Fabrice Santoro anularon a Hewitt y Rafter por 2-6, 6-3, 7-6 (5) y 6-1. Con su orgullo salpicado, Hewitt fue devastador en el cuarto punto, aniquilando a Grosjean por 6-3, 6-2 y 6-3, dejándole el camino allanado a Rafter, que por ranking y antecedentes “debía” imponerse a Escude. En ese instante crucial, los duendes de la Davis determinaron que Rafter quedara al margen por lesión y fue Wayne Arthurs, más doblista que singlista, el que buscara la gloria local. No pudo ser, pues Escude jugó el partido más importante de su vida, permitiendo que su país se llevara la copa a casa: lo derrotó por 7-6 (3), 6-7 (5), 6-3 y 6-3.

Argentina a Australia, en Sydney - 2005

Por los cuartos de final del Grupo Mundial, entre el 15 y el 17 de julio de 2005, Argentina concretó uno de sus grandes impactos en el exterior: en el césped del Sydney International Tennis Centre, se llevó una victoria de 4-1. Lleyton Hewitt había “calentado” la serie con algunas declaraciones desafiantes, potenciadas por la prensa local. Lo cierto es que, tras la victoria del Nº 1 australiano contra Guillermo Coria, en cuatro sets, todo lo demás fue para los argentinos. David Nalbandian aprovechó su facilidad para moverse en la gramilla derrotando a Wayne Arthurs por 6-3, 7-6 (8), 5-7 y 6-2, igualando el score. El sábado, Mariano Puerta y Nalbandian fueron intratables y apabullaron a Arthurs y Hewitt por 7-6 (6), 6-4 y 6-3. Con el 2-1 favorable, el de Unquillo no dejó pasar el tren: compuso una de sus mejores actuaciones históricas y no le dio respiro a Hewitt, sellando el 3-1 por 6-2, 6-4 y 6-4, una verdadera sorpresa por las condiciones físicas del match.

España a Argentina, en Mar del Plata - Final 2008

Era el año de la gran oportunidad, como locales, de ganar la Copa Davis. No hay duda alguna de que el escenario se había convertido en ideal: España, el otro finalista, no presentó al mejor del mundo, Rafael Nadal, lesionado, y el entorno estaba a cargo de los argentinos. Fue en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata, sobre una cancha de acrílico indoor, ajustada a la velocidad pedida por los jugadores nacionales. Con David Nalbandian y Juan Martín Del Potro al frente y una multitud alentando desde las gradas, los números cerraban por todos lados. Pero un clima interno controvertido, plagado de situaciones poco comunes, fue degradando las posibilidades. Los ibéricos presentaron a David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco, bajo la conducción de Emilio Sánchez Vicario. Atrás el primer punto, donde Nalbandian estuvo perfecto contra Ferrer (6-3, 6-2 y 6-3); Del Potro, que venía del Masters de Shanghai con problemas físicos, peleó hasta que López y su resistencia lo dejaron: cayó por 4-6, 7-6 (2), 7-6 (4) y 6-3. En el doble se vislumbró que el curso de la final se inclinaba para la Madre Patria, pues Verdasco y López vencieron a Nalbandian y Agustín Calleri por 5-7, 7-5, 7-6 (5) y 6-3. Eso, más la certeza de que Del Potro no podría ingresar al cuarto parcial por lesión, desvaneció las grandes esperanzas nacionales. Lo reemplazó José Acasuso, quien estiró la chance hasta el quinto set, donde sus piernas ya no respondieron. Verdasco le ganó por 6-3, 6-7 (3), 4-6, 6-3 y 6-1 y España obtuvo su tercera Copa Davis de manera humilde y admirable.


Bonus

La “trilogía” de Paraguay

A Checoslovaquia, en Asunción - 1983
A Francia, en Asunción - 1985
A EEUU, en Asunción - 1987

Fueron cinco años de esplendor para el tenis paraguayo, con su gran estrella, Víctor Pecci, haciendo estragos acompañado por el portorriqueño Francisco González, que se nacionalizó para apoyar a su amigo. El primer impacto fue en 1983, cuando derrotaron en Asunción, sobre una cancha de parquet súper rápida y techada, a la Checoslovaquia de Ivan Lendl y Tomas Smid. Pecci inició el camino superando a Smid en cinco sets, mientras su compañero hacía un buen partido contra Lendl. El sábado, ambos dieron cuenta de la fuerte pareja checa (Lendl/Smid) en tres sets, por 6-4, 6-4 y 6-4. Con el 2-1 y las condiciones favorables (habían entrenado varias semanas en esa inédita superficie), González apuntó al más débil de los visitantes: venció a Smid por 6-3, 12-10, 3-6 y 6-3, cerrando el pase a la segunda ronda del Grupo Mundial. La segunda alegría les llegó en 1985, en el mismo lugar y la misma cancha de “hielo”: Francia, con Yannick Noah y Henri Leconte, sufrió las consecuencias de la velocidad. Pecci doblegó al moreno en un partido tremendo (6-8, 15-13, 1-6, 8-6 y 10-8) y González aportó el segundo punto derrotando a Leconte (4-6, 6-3, 3-6, 6-3 y 6-4). La idea era culminar con el doble, pero Noah y Leconte, aún estando entre las cuerdas, remontaron dos sets a uno abajo para ganar por 6-3 el quinto. El domingo fue Noah el encargado de igualar (le ganó a González en cuatro sets), pero Pecci fue intratable con su servicio (uno de los mejores de todos los tiempos) y consiguió el 3-2 venciendo a Leconte por 6-3, 6-4, 3-6 y 7-5. La tercera sorpresa la dieron en 1987, en una plaza deliberadamente diferente, el Yacht & Golf Club de Asunción, sobre canchas de polvo de ladrillo, hábida cuenta del rival: los Estados Unidos. La visita llegó con Aaron Krickstein y Jimmy Arias, entre los mejores del ranking, y la pareja formada por Ken Flach y Robert Seguso, Nº 1 del mundo. En esos días, en el equipo paraguayo también jugaba Hugo Chapacú, nacido en Misiones, Argentina, nacionalizado como González, que perdió el primer día con Krickstein en cinco sets, mientras Pecci despachó a Arias en cuatro. En el doble estuvieron cerca, si bien la dupla visitante arribó con un aura de invencibilidad. Pecci y González los llevaron hasta el máximo permitido pero no pudieron evitar ceder, quedando 1-2. La remontada del domingo todavía se recuerda en Paraguay: Chapacú se olvidó de los rankings y emparejó el marcado con un triunfo de 6-4, 6-1, 5-7, 3-6 y 9-7 contra Arias; Pecci, otra vez héroe, no perdió parciales con Krickstein, ganándole por 6-2, 8-6 y 9-7.


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Coautor tetralogía de libros Historia del tenis en la Argentina, analista de tenis de CNN en español, director Tenniscom.com, director de prensa Copa Claro, Copa Peugeot Argentina, Peugeot Green Tennis Cup, etc.

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