Tenis histórico


Por Roberto Andersen

El mexicano Nº 1 del mundo en 1963
“Pelón” Osuna: nos estimaba, lo admirábamos

Compitió en Buenos Aires en tres temporadas. Exhibió una variedad de recursos excepcionales: intuitivo, hábil en la concepción de las jugadas, acelerado en la acción, pero con puntual precisión, es decir, sin desbordar en la mecánica veloz de su despliegue. Medía tiempo y distancia con acierto, definiendo tantos con suficiencia superlativa, a saber: saque sin peso pero contundente, sumamente raudo con ángulos variados, que le permitían desplazarse hacia la ofensiva facilitando voleas con toques, tanto ondeantes como en ángulos rectos, obteniendo valiosas ventajas que el tablero marcador registraba ante el fascinado público en las gradas del Buenos Aires Lawn Tennis Club.

Los memoriosos asistentes a los cotejos que lo tuvieron como protagonista tendrán sin duda presente el encuentro decisivo del Campeonato del Río de la Plata 1964. Pudo apreciarse todo su ingenio y la gama de recursos que disponía ante la excelsa eficacia de su adversario, el australiano Roy Emerson, protagonizando una lucha vibrante en la media cancha. También lo fue desde la base, con acciones parejas, pues ambos poseían dominio total en la ejecución del drive y el revés. Si bien en ese encuentro hubo equivalencias, en la victoria de Emerson primó el mayor vigor físico del australiano. Osuna se desenvolvió en los courts argentinos con ejemplar corrección, actuando con la exultación propia de los de su tierra mexicana. Muchas de sus inolvidables jugadas parecían, más que tales, travesuras que insuflaban de complacencia a los nuestros aficionados.

El nos estimaba, nosotros lo admirábamos. En 1964, '65 y '66 jugó en nuestro medio. En otros escenarios llegó a los más altos rangos. En dobles, con el estadounidense Dennis Ralston conquistó la prueba en el certamen de Wimbledon 1960. Dos años después, con su compatriota Antonio Palafox, logró una gran serie de victorias incluyendo el Challenge Round en la disputa de la Copa Davis. En 1963 repitió el triunfo del doble de Wimbledon, entonces con Palafox, y también el Campeonato de los Estados Unidos consagrándose como el número uno del mundo.

Pero la fatalidad lo estaba aguardando: el 4 de junio de 1969 una brigada que recorrió la zona del Pico del Fraile, al norte de México, cerca a Monterrey, aseguró que no había sobrevivientes del desastre aéreo ocurrido horas antes en condiciones de tormenta y turbulencia severa. Aquello que el día previo era apenas una conjetura se confirmó: los pasajeros del jet de la Compañía Mexicana de Aviación, 79 en total, murieron en el accidente sin que pudieran ser reconocidos los cuerpos por el tremendo impacto y el posterior incendio del aparato. Los restos del avión quedaron esparcidos en un radio de 800 metros. Fue la peor catástrofe aérea mexicana hasta entonces. En ese aparato viajaba “Pelón” Osuna, que apenas quince días antes había sido héroe nacional al eliminar, prácticamente solo, al equipo australiano de Copa Davis. Tenía 30 años y un bebé de escasos meses, producto de su matrimonio formalizado el año anterior. Una pérdida que retumbó en todos los ámbitos del tenis mundial.

* Osuna realizó grandes actuaciones en el Campeonato del Río de la Plata. En 1964 perdió con el australiano Roy Emerson por 3-6, 6-4 y 6-4; en 1965 arribó hasta las semifinales donde cedió contra el australiano Fred Stolle por 6-4 y 6-4, y en 1966 fue nuevamente finalista, perdiendo con el australiano Martin Mulligan por 6-2, 7-5 y 6-3.


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Coautor tetralogía de libros Historia del tenis en la Argentina, trabajó en el diario Buenos Aires Herald, en Radio Nacional (con el programa Tenis Mundial), etc.

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