Tenis histórico


Por Roberto Andersen

Ejemplar semejanza entre el tenis y el boxeo

L
a consigna general nos indica que, para establecer una posición estable dentro de la movilidad de los desplazamientos, se debe estructurar lo que en física se llama paralelogramo de fuerzas. El concursante se debe parar de tal modo que la apertura de sus piernas mantenga entre la posición de la izquierda y la derecha -o viceversa en los zurdos-, una distancia que no sea tan pequeña que al menor empujón se desestabilice, ni tan grande que le impida avanzar o retroceder con celeridad. En el boxeo, así se planta un buen pugilista. Establece, pues, un rectángulo ideal que le facilita el mejor de los desplazamientos posibles. Estos, evidentemente, deben ceñirse a una constante lógica: avanzar, retroceder, ir hacia la izquierda o a la derecha siempre empleando la pierna respectiva: hacia adelante con la que está avanzando, hacia atrás con la que está en segundo término en el espacio.

Similares posiciones son necesariamente aplicables en el tenis. Vaya un ejemplo: al ejecutar el drive con el brazo derecho, la posición del pie izquierdo tiene que estar adelantada, en tanto que la del derecho en segundo plano. En cuanto a los ejercicios preparatorios, los movimientos de cabeza y de cintura guardan estrecha relación entre ambos deportes. Para ampliar la ilustración tengamos en cuenta que el boxeador que quiere avanzar lateralmente, lo peor que puede hacer es emplear en primer término la pierna contraria al avance, porque, al reducir el citado cuadrilátero de las fuerzas, su equilibrio se reduce a cero. En este error suelen incurrir algunos pugilistas inexpertos que se aproximan así a la misma falencia que representa el cambio de guardia, algo que en algunas ocasiones significa el fin del combate por causa del golpe bien aproximado.

Pero también hay otras afinidades en tal sentido. En el “hook” o “gancho”, que bien aplicado debe tener una trayectoria breve y concisa para no dar tiempo al adecuado movimiento de cabeza del contrincante, la muñeca juega el papel de ordenadora de ese movimiento y en ello se asemeja el empleo: de esa misma parte de la mano se realiza en el tenis bien dominado, como los casos de Lendl, Agassi y Graf por ejemplo. Otras muestras más notorias sirven para avalar estos conceptos sobre las afinidades de ambos deportes: nada menos que Boris Becker, sometido a la disciplina por una ex boxeadora, como lo fue nuestra June Hanson -consagrada número uno en la graduación nacional 1954 y 1957- por Alfredo Parra, diez veces campeón nacional peso liviano.

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Coautor tetralogía de libros Historia del tenis en la Argentina, trabajó en el diario Buenos Aires Herald, en Radio Nacional (con el programa Tenis Mundial), etc.

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