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Cuando lo mental es tan importante como la preparación técnica y física
La diferencia entre el tenis social y el profesional puede resumirse en una palabra: presión. Cuántas veces sucede que vemos a jugadores de primer nivel, incluso aquellos rankeados dentro de los top ten, que dentro de la cancha se muestran desanimados, sin hambre de gloria, golpeando la raqueta contra el suelo cuando fallan en un tiro, con un juego inconsistente que pasa de jugadas brillantes a errores de amateurs y terminan perdiendo partidos que parecían al alcance de su mano. Por este motivo, según los especialistas, el entrenamiento mental de los tenistas es fundamental si se quiere conseguir el máximo rendimiento, ya que no siempre la preparación técnica, táctica o física explican los problemas. En muchos casos, los factores psicológicos son aquellos que, en definitiva, determinan el éxito o el fracaso.
El tenis competitivo obliga al deportista a desarrollar estrategias que lo ayuden a dominar la presión y le eviten caer en una situación de estrés. Para ello, el equipo de trabajo está formado por un entrenador, un preparador físico y un psicólogo que trabaja a la par de ellos. Es un trabajo en conjunto porque el tenis es un deporte altamente exigente a nivel mental y eso requiere de un entrenamiento psicológico, que no quiere decir que se trate de una terapia, aseguró Nelly Giscafré, psicóloga especializada en Clínica y Deportes, miembro del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) y co-autora del libro Mi hijo el campeón. Y agregó: es importante para el especialista poder acompañar al jugador, al menos en un torneo grande por año.
Durante la etapa profesional, el tenista suele atravesar problemas que tienen que ver con las presiones del entorno, de los medios periodísticos y hasta de los mismos padres, frustraciones por no obtener los resultados esperados, crisis en su relación con el entrenador, lesiones que lo alejan del circuito durante meses y hasta luchas con ellos mismos generadas por las altas expectativas. Entre las causas que llevan a un jugador a perder su rendimiento, el capitán del equipo argentino de la Copa Davis Alberto Luli Mancini, señaló: Por un lado influye la parte privada y, por otro, hay que saber afrontar los momentos previos al partido o aquellos en que hay que definirlo.
Todo esto puede manifestarse en falta de motivación para entrenar, desánimo, problemas de confianza, reacciones de enojo durante el partido que derivan en autodiálogos totalmente condenatorios; se muestran nerviosos y con una gran ansiedad para definir los puntos y hasta llegan a tener deseos de abandonar el deporte que tanto aman. En muchos casos se da lo que nosotros llamamos ´burn out´ y esto sucede cuando al jugador se le quemó la cabeza por una situación de estrés permanente que lo lleva al abandono, afirmó la licenciada.
Cuanto más chicos, mejor
Para evitar situaciones extremas, los especialistas sugieren que el tenista comience desde chico a trabajar con el psicólogo. Cada vez empiezan desde edades más tempranas, algunos a partir de los 12 o 13 años, porque quieren formarse bien mentalmente y aprender a manejarse en la competencia. Deben prepararse para un estilo de vida y hay algunos a quienes se les hace difícil porque les gusta jugar pero no viajar, explicó Giscafré.
En esta etapa inicial, son los padres quienes suelen ejercer más presión sobre sus hijos en vez de brindarle aliento y contención. Desde su experiencia como entrenador, Mancini opinó que no hay que esperar a que aparezcan síntomas de estrés en el jugador y por eso es fundamental el trabajo mental desde chicos. Como prueba de ello, sostuvo: a la larga, entre aquellos tenistas que tienen técnicas y físicos similares, es la parte psicológica de cada uno la que inclina la balanza.
© 2006 Nadia Durruty
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