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"El ídolo de Vilas"
por Thomaz Koch
Como dicen bien los resultados que tuve con Guillermo, con excepción del primero, cuando todavia él era muy joven, todos fueron favorables a Vilas y casi siempre fáciles. Guillermo era mucho más fuerte que yo, más sólido y más consistente. Lo que me molestaba sobremanera era que siempre llegaba a todas las pelotas y nunca se fatigaba. Un gran jugador, que armó todo su potencial con trabajo, persistencia y garra. Fue y es un amigo y deportivamente siempre he admirado su juego. En uno de sus mejores momentos, cuando estaba por disputar la final de Gstaad contra el español Manuel Orantes, llovió antes del encuentro. Yo me quedé en Suiza para asistir a una conferencia del filósofo hindú Krishnamurti, en Saanen, cerca de la ciudad donde se disputaba el torneo. Cuando lo supo Guillermo me dijo que iría conmigo. ¿Cómo?, le pregunté sorprendido, pues debía jugar esa final importantísima apenas mermara la tormenta. Pero me contestó que asistiría de todas maneras, porque tenía mucho interés en escuchar a aquella fantástica persona. Por supuesto acepté que me acompañara, pero le comenté que me quedaría hasta que la conferencia terminara, aproximadamente una hora y media. Aún con el riesgo de perder por walk over, Guillermo fue a presenciar a uno de los seres humanos más iluminados del planeta. Le encantó y se compró todas las cintas y libros de Krishnamurti inmediatamente. Guillermo siempre le decía a la gente que me tenía como ídolo y que copiaba hasta mi manera de caminar. Cuando llegaba a algún club en Brasil todos decían: Allí viene el que es igualito a Koch... A mí me parecía gracioso y a la vez significaba un orgullo escuchar que un verdadero ídolo de tanta gente -en todo el mundo y especialmente en la Argentina- se fijara en mi forma de ser. Nunca comentamos el tema entre nosotros porque no hizo falta. Tratábamos otros más importantes. Raramente charlábamos sobre tenis, eso lo dejábamos sólo para dentro de una cancha. Si me tenía como guía, como expresó tantas veces, tal vez sería porque se dio cuenta que me interesaban otras cosas fuera del tenis, como a él. Pero habría que preguntárselo a Vilas. En tiempo de Copa Davis teníamos poco contacto con los rivales, aún siendo amigos o no. Quedábamos encerrados en el ambiente del equipo, una especie de regimen de concentración. Siempre existió gran rivalidad entre Argentina y Brasil, pero...
© Libro "La historia del tenis en la Argentina"/Prohibida su reproducción.
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