
Foto Deportes Lincoln
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La pelota de tenis en la Argentina
Por el Dr. Mario Distéfano
Haciendo historia, en un principio las pelotas utilizadas para jugar tenis consistían en tiras de paño enrolladas y cosidas con un hilo. Posteriormente se fabricaron con una piel rellena con lana, plumas y distintos tipos de rellenos hasta que se llegó a la pelota que hoy conocemos, desarrollada por el británico John Heathcote en la década del setenta, pero del sigloXIX. Se conoce que en dicha década, para el primer torneo de Wimbledon, se fijaron por primera vez las condiciones de tamaño y peso de la pelota, las que luego se han ido modificando para adaptarlas a una mejor condición de juego. Finalmente la Federación Internacional de Tenis estableció los requisitos que deberían cubrir las balls utilizadas en los torneos oficiales, standarizando las mismas dentro de límites en cuanto a peso, diámetro, deformación y pique. Las técnicas de elaboración han ido evolucionando como también los materiales utilizados a tal efecto. Su color ha cambiado, para lograr una mejor visibilidad, desde su inmaculado blanco hasta el amarillo óptico utilizado actualmente. Pero la historia técnica de la pelota acompaña a una cantidad de anécdotas que nutren el acerbo del tenis mundial y de nuestro ámbito en particular, que en realidad son el corazón de este pequeño accesorio, sin el cual el tenis no podría existir. Podríamos decir que si bien en 1876 se fundó Spalding, primera fabricante de artículos para tenis, en realidad la pionera en la industria tenística fue Slazenger, cuyo origen coincide con el primer año que se disputó Winbledon en 1877 y que ha sido por más de un siglo la pelota oficial de dicho torneo. En la Argentina, en los comienzos del tenis, se jugaba con pelotas importadas, ya que no existían fábricantes locales. El mercado era muy reducido y quienes lo practicaban era un pequeño número de aficionados, de modo que no justificaban el desarrollo de una industria local. Podemos citar como marca de pelota mayormente utilizada la Dunlop, cuyo modelo Fort se utilizó en torneos oficiales desde 1933. También se encontraban en el mercado aunque en menor medida, las Slazenger, Spalding y Wilson. Posteriormente se conoció una pelota de origen brasilero, Mercur, que si bien no era comparable en calidad con aquellas, la proximidad geográfica con el país de origen la hacían accesible a menores precios. Todavía en el mundo no había comenzado a ejercer el lidezgo una marca -Penn- que, según mi criterio se catapultó hasta llegar a ser líder mundial en el mercado de balls, gracias a su contrato como pelota oficial de la ATP. La historia de la fabricación en la Argentina se remonta a las inquietudes de dos pioneros, que a mediados del siglo XX, e influenciados por las contingencias políticas y económicas del país, decidieron incursionar en la industrialización de este producto. Ellos son Juan Carlos Lanfranconi, con su marca Langer, y Benjamín Pascolat, con Lincoln. Ambos emprendedores fueron parte muy importante del tenis en nuestro país y escribieron con letras grandes jalones del devenir deportivo de muchas generaciones, mal que les pese a algunos detractores de la indstria nacional. Lanfranconi, como fabricante de juguetes y su famosa pelota "Pulpo" de goma, vislumbró que con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial escasearían productos importados y así fue como...
© Dr. Mario Distéfano/Libro "La historia del tenis en la Argentina"/Prohibida su reproducción.
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