Foto “Gentileza Archivo Revista El Gráfico”
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"Antes, los jugadores hacíamos de todo"

Por Ricardo Cano

El primer viaje para jugar en mayores lo hice con Guillermo (Vilas), en 1972, aunque antes habíamos participado de torneos juveniles, como el Orange Bowl y la Sunshine Cup en el '69. Mi ex suegro nos dio plata para comprar un auto en Europa y así pudimos realizar la gira. Fuimos a Inglaterra, Francia, Italia, etc. Jugábamos clasificación aunque en realidad todo era por invitación: la Asociación de Tenis mandaba una carta al torneo presentando a sus jugadores; a los número uno de cada país los aceptaban y al dos, si no había muchos incriptos, también, pero era difícil entrar a los cuadros. En aquel momento el número uno era Julián Ganzábal y generalmente lo aceptaban a él y nosotros teníamos que jugar la clasificación. El sistema era eterno, porque las cartas tardaban y a veces llamábamos por teléfono, que tampoco era fácil comunicarse, para saber si podíamos viajar o no. Funcionábamos en forma semi profesional, pues no existía que nos pagaran con dinero si ganábamos partidos. Había fijos, según el nivel de juego de cada uno, e incluso en torneos locales entregan productos como televisores en vez de plata. Poco a poco se fueron armando como se los conoce en la actualidad, pero en esa época aún no tenían gran organización. El tenis evolucionó en todos los aspectos: canchas, pelotas, raquetas y por supuesto el estado físico de los jugadores. Nosotros nos preparábamos en la parte física, pero mucho menos que hoy. Incluso todo lo técnico era menos profundo: ahora los coaches miran a los futuros rivales de sus dirigidos por televisión o en video y analizan tácticas y buscan puntos débiles basados en la computación. Antes había que ir a verlos jugar sí o sí la rueda preliminar o resolver cómo encarar el partido directamente en el peloteo. Era difícil viajar con un entrenador, porque resultad muy caro. Cuando un jugador ganaba entonces podía pensar en contratar a un coach. Pero recuerdo que tenistas como Laver, Rosewall o Roche no hacían sus giras con coach. A veces los acompañaba el capitán de Copa Davis de su país o algún amigo. Con el avance del profesionalismo, donde las figuras comenzaron a recibir hotelería, viáticos, fijos y el mismo premio según avanzaba en el cuadro, pudieron darle cabida a los entrenadores. Yo no tuve coach por esa diversidad de factores. Viajaba con amigos. De haber tenido un coach creo que hubiese sido diferente, como tener un apoyo anímico importante, jugar más motivado, mejorar ciertos aspectos técnicos y hasta entrenar muchas más horas. Eso lo hacía Guillermo, pero él podía tener a un Ion Tiriac, por ejemplo, porque evidentemente ganaba más dinero que yo. Hubo muchas variantes para que el tenis levantara vuelo profesionalmente. Hoy el tenista sólo juega al tenis. Antes teníamos que reservar pasajes, hoteles, canchas, etc. y la atención se dispersaba muchísimo. Incluso había que conseguir...

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