
Foto Gentileza Archivo Revista El Gráfico
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Las fotos cedidas por el Archivo de la revista El Gráfico se publicarán por única vez en el libro "La historia del tenis en la Argentina". Los autores de la obra no podrán darle otro destino que el consignado por los editores de El Gráfico.
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Contra la Argentina era muy especial
Por Jaime Fillol
La relación en Copa Davis entre Chile y la Argentina comenzó a complicarse cuando fue avanzando el profesionalismo. Antes era muy común que nos visitáramos en los vestuarios, hablábamos constantemente, cenábamos todos juntos con muchísima cordialidad. Luego se fue perdiendo esa camaradería. Era muy distinto a lo que sucede hoy, aunque las series siempre resultaron verdaderas batallas junto a Patricio Cornejo. Mucha gente me pregunta cómo hacíamos con el Pato para formar un equipo tan fuerte en Copa Davis. Y la respuesta es simple: nos respetábamos y trabajábamos muy duro, con un objetivo común. Ninguno pretendía ser protagonista. El jugaba muy bien la Davis en cualquier situación. Muchos juegan bien de local, pero hay que analizar la campaña de un jugador para ver si mantiene un nivel similar independientemente de dónde juegue, lugar y superficie. El capitán argentino, Oscar Furlong, al comienzo no tenía un conocimiento muy profundo del tenis, pero fue aprendiendo, respetando a sus jugadores, y se convirtió en un excelente conductor. Muy motivador pero, según veía yo, sin meterse demasiado en lo técnico. Considero que esa forma de manejarse le sirvió para tener una larga permanencia en el cargo. Pronto apareció la figura de Guillermo Vilas, que para nosotros se convirtió en un desafío en esa competencia. Yo lo conocía porque viajaba mucho al Buenos Aires Lawn Tennis Club, desde juvenil, y me hice amigo de casi todos los jugadores. Hasta del concesionario del bar, Centeno, que me trataba como un socio más. Tenía muy buena relación incluso con Tito Billoch Caride. Jugué el junior del Río de la Plata, por ejemplo, luego el República y por supuesto la Copa Davis. Después de los primeros pasos Guillermo maduró como persona y su nivel de tenis se fue asentando, haciéndose también más fuerte física y mentalmente. No creo que en aquel momento le haya agregado variedad a su tenis, sino que se fortaleció en esos aspectos. Siempre basó su forma de jugar en una capacidad competitiva extremadamente buena. Yo siempre trataba de evitar los peloteos largos contra él. Nunca me sentí cómodo en el fondo de la cancha. Si yo no podía ir a la red veía la manera de atraerlo a él. Pude ganarle algunos partidos allá por el '70 más que nada en cancha rápida, como en Queen's de 1973, sobre césped, o en cemento; creo que pude vencerlo alguna vez en arcilla, en Washington, pero yo me sentía bien únicamente en superficies que no fueran lentas. El año que ganó el Masters, en 1974, arribé a una final contra él, en Lousville, que me ganó en dos sets, y luego ya no pude vencerlo más. Siempre tuve una excelente relación, más que nada por la cercanía entre países. Por cómo se desarrollaba el circuito en aquellos años, Guillermo siempre buscaba alguien con quien compartir los tiempos libres, los entrenamientos, etc. Por supuesto antes de la época en que Ion Tiriac fuera su coach. Algunos meses estuvimos juntos, no sólo entrenando sino conversando bastante. Creo que fue un chico que sufrió mucho la separación de sus padres y lo fue superando con el tiempo y uno siempre trataba de...
© Libro "La historia del tenis en la Argentina"/Prohibida su reproducción.
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