>> Volver a home

Siempre un camino de ida

A lo largo de nuestros años editoriales hemos escrito varias veces sobre la relación entre el deporte y la droga. Decenas de marchas y contramarchas se fueron cruzando en un camino que hipotéticamente va de la mano de lo limpio y cristalino. Hace pocos días la ATP comunicó que sus fisioterapeutas venían recetando productos vitamínicos y nutricionales contaminados con nandrolona o con alguna otra de las sustancias prohibidas por ellos mismos. Para bien o para mal, esa rutina -que llevaba 20 años- fue cancelada abruptamente y, como explicamos en una nota en este número, se "perdonarons" todos los casos descubiertos en los últimos tiempos, que eran llamativamente demasiados.

El tenis nunca escapó a las tenazas del dopaje. Recordamos una acción muy agresiva de la Federación Internacional junto a la ATP y la WTA allá por 1992, cuando llevaron a cabo controles sorpresa en los torneos más importantes como Wimbledon. Claro que esa decisión tuvo un detonante, apenas meses antes. Todavía no se tenían los elementos técnicos actuales, basados en complejos estudios computarizados, y todo estalló en el Abierto de Australia, cuando John McEnroe se vio envuelto en una lluvia de críticas. ¿Algún nuevo desplante? No. Por el intenso calor que acostumbra ofrecer Melbourne en las semanas del primer Grand Slam de cada temporada, Supermac se aplicó una inyección de sustancias isotónicas que le permitieron soportar las altas temperaturas sin descompensarse. Con esa "ayudita" arribó hasta cuartos de final, amén de su calidad como tenista. Nadie pudo prohibirle que lo hiciera porque no estaba reglamentado, pero no quedó jugador profesional que no pusiera su grito en el cielo.

Cuando se estudiaba detenidamente una posible sanción al norteamericano, el mundo del deporte soportaba otra estocada, por parte de la velocista alemana Katrin Krabbe, a quien la Federación de Atletismo de su país sancionaba duramente por cuatro años. En ese momento, nada menos que Boris Becer salió en su defensa diciendo que "no podemos condenar a nadie antes de tener y examinar todas las pruebas. Ella es un ser humano como cualquier otro y de esta manera se la tildará, hasta el último día de su vida, como una atleta que se drogó..." Krabbe fue acusada de manipulación de las muestras del control antidoping, pero su reacción defensiva movió las estructuras olímpicas, a poco tiempo de los Juegos del '92. Ya se venía de un durísimo golpe como el que ocasionó Ben Johnson en Seúl '88, que aún en estos días muchos no pueden creer, y lo de McEnroe sirvió para que se acomodaran los papeles necesarios a nivel oficial. Ese fue el verdadero punto de partida para una supuestamente acotada serie de medidas que profesionalizaron los controles, que se hicieron obligatorios en todos los torneos e incluso en Copa Davis.

En aquellos Juegos en Barcelona no permitieron el uso de intravenosas para recuperar la deshidratación emulando el "ejemplo McEnroe". Y más tarde Krabbe tuvo su condena en suspenso cuando se cansó de decir que tenía la conciencia tranquila. Faltaban muchos pasos aún para llegar a la "verdad" en este tema. Claro que luego de millonarias inversiones y cuando todos suponíamos que nadie se podía escapar del "tanque antidoping", nos despachamos con el "error" que descubrió la ATP, generando las dudas más gigantescas sobre qué pasó en realidad con otros casos similares como los de Juan Ignacio Chela o Guillermo Coria. Hoy se "salvó" el checo Bohdan Ulihrach, cuya muestra de orina había dado positivo el 3 de octubre del año pasado, durante el torneo de Moscú. Inmediatamente se le quitaron los premios, los puntos, la libertad para jugar y le aplicaron una multa. Tras el hallazgo de las sustancias contaminadas tuvieron que devolverle todo, cosa que el jugador agradeció pública y protocolarmente. Lo sano es que la ATP reconoció que había algo poco claro en los procedimientos, pidió disculpas y redobló sus esfuerzos para continuar cercándole las ventajas a quienes no son deportistas con todas las letras. En cuestiones tan delicadas se optó por un camino justo para los protagonistas, con la promesa de mayores investigaciones y cuidado antes de exponer el buen nombre y el futuro de cualquiera que se vea involucrado. Porque como dijimos tantas veces cuando hablamos de estas cosas, la droga, hasta ahora, no ganó ningún partido de tenis...


© Eduardo Puppo - 2003.



* Director Tenniscom.com, analista CNN en Español, Director Prensa ATP Buenos Aires, Copa Petrobras, Copa Peugeot Argentina, etc. Cubrió más de 40 Grand Slam además de Copa Davis, Copa Fed y Masters de damas y caballeros.