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La alegría de volver a ser

Apenas cerrada la carrera hacia la Tennis Masters Cup se daba vuelta una nueva página del libro histórico del tenis argentino: cinco jugadores de nuestro país se unían al resto de los mejores del año, cuatro como titulares y uno como alternativo. Nunca habíamos vivido un final de temporada tan rico. El antecedente más lejano se remota a los ’80, con Vilas y Clerc; el más cercano, a 2004, con Coria y Nalbandian en singles y Etlis y Rodríguez en dobles. Esta vez tuvimos un cambio de figuras (Gaudio por Nalbandian) y se sumó Guillermo Cañas como suplente. A priori, y resultados al margen, una presencia estelar que resume todo lo bueno que realizaron en los últimos diez meses, grupo al que se unió Paola Suárez, quien nuevamente se clasificó para el Masters femenino en Los Angeles, en dobles.

Hasta allí, todo impecable: el tenis le ponía el broche de oro a un ciclo deportivo para el recuerdo. Pero, con una precisión implacable, comenzaron a aparecer algunos titulares por allí: “Tras la utopía”, anunciaba cierta prensa, quitándole todo crédito posible a nuestros representantes de cara a un torneo, donde se toparían con los grandes del momento. En varios programas televisivos y radiales se descontaba que ni Coria ni Gaudio podrían con las “bestias” que los esperaban en Texas y por poco los “invitan” a que no viajen… Algunos hasta clamaban por la entrada de Cañas, que tuvo un fin de calendario brillante, en el lugar de Coria. No se destacó la noticia positiva (seis jugadores en los Masters), sino la negativa (no podrán ganar). Así somos, una vez más.

Arrancamos una porción de esta novela y nos detenemos en Coria. Tuvo su primer partido del round robin frente a quien mejor jugó en octubre y noviembre, el ruso Marat Safin. Nunca es sencillo enfrentarlo, pero el argentino priorizó su vuelta a las canchas sobre los resultados. Entonces, en el primer examen post-operatorio, se lo veía con una rara mezcla de alegría y decepción. O mejor dicho, impotencia. Quería, pero no podía. Sus toques iban largos o cortos, su revés a dos manos no encontraba los ángulos, su saque era claramente lento producto de un hombro todavía inseguro. Cuando se dio cuenta que no tenía oportunidad, disfrutó. Sus ganas fueron el factor más poderoso que lo llevaron a tomar el vuelo a Houston: estar y hacer lo mejor posible, demostrando que tiene intactos su “hambre” de gloria y su deseo de sacar definitivamente de sus espaldas aquella daga terrible que lo involucró con el dopaje.

Seguramente cada día son menos intensas las imágenes del pasado que se le cruzan, cuando tomó una sustancia permitida pero contaminada. Ahora, la ATP decidió firmar un acuerdo con una gran empresa farmacéutica que les proporcionará a los jugadores suplementos nutricionales “limpios”, por lo que no correrán el riesgo de dar positivo en los controles antidóping como en los probados casos de aquellos que consumieron vitaminas en mal estado. Cada suplemento será analizado por los laboratorios de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y una vez comprobada su pureza, se distribuirá en lotes numerados. Y guardarán una muestra de cada lote para comprobar, si hay un positivo, si procede o no de allí. Un par de profesionales se “salvaron” por aquel descubrimiento, pero Coria pagó caro y le costó una porción de su evolución. Sin dudas, esto machacará su cabecita muchas veces y le hará masticar bronca. Pero su sed no se aplacó nunca; cuando cumplió la condena juró no volver a ingerir nada para soportar mejor el desgaste: “únicamente agua” se cansó de pregonar. Y su lugar en el mundo comprueba que el avance siempre fue en base al talento y no a una “ayuda” extra.

La otra lectura, similar, viene por el lado de Cañas. También tuvo que pararse de nuevo. Su muñeca maltrecha lo alejó de las canchas, pero nada lo detuvo hasta que rompió con su anterior marca: había sido 12º del mundo en 2002 y terminó 2004 en el puesto 11º. Lo recibieron en el Masters como una estrella más entre las estrellas. Se merecía el reconocimiento, por entrega y por laureles, ya que fue el argentino que más torneos obtuvo este año y quien más puestos arrasó en el Entry System. El y Coria desfilaron en el coqueto y controvertido complejo que montó el millonario Jim Mc Ingvale en la ciclotímica y lluviosa Houston. Y observando sus caras de felicidad –cada uno con sus razones y cruces cargadas; uno jugando, otro desde el banco; trofeo de cristal en mano- duelen aún más las gratuitas palabras de los que vaticinaban lo peor. En la otra parte del mundo, aunque a muchos no les guste, se los considera, orgullosamente, maestros.

© Eduardo Puppo - 2004



* Director Tenniscom.com, analista CNN en Español, Director Prensa ATP Buenos Aires, Copa Petrobras, Copa Peugeot Argentina, etc. Cubrió más de 40 Grand Slam además de Copa Davis, Copa Fed y Masters de damas y caballeros.