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¿Cómo se aprovecha el nuevo boom?
Lentamente se van acomodando las piezas luego de este nuevo estallido del tenis en la Argentina. Como esquirlas de variada forma los coletazos de tantos triunfos se fueron alojando en miles de rincones de este bendito país. Por supuesto, es imposible realizar una medición, aunque sea aproximada, de qué grado tiene en las diferentes escalas de valores.
Pasó Roland Garros con su carga emotiva y la excelencia del tenis argentino haciendo estragos. Con picos de rating televisivo que hacía mucho no se lograban. Pero luego llegó el césped de Wimbledon, estadísticamente adverso, y sin embargo el interés no cayó al vacío: a pesar de no contar con coterráneos en las etapas definitorias, el seguimiento mediático fue intenso y el tenis fue tema de conversación: si Gaudio viajaba o no; si Coria y Nalbandian se recuperaban de las lesiones; si Suárez llegaba a semifinales, si el Mago arreglaba con algún coach, etc.
¿Cómo aprovecharlo? Existen varios frentes. Desde la dirigencia, ya opinamos la edición pasada. Desde el aficionado no competitivo, este inédito mundo puede ayudarlo a apaciguar las pálidas diarias y a fijarse objetivos realizables en el deporte: progresar, jugar torneos entre amigos y hasta, alguna vez, representar al club. Y ojo que esto también se llama competencia. Ponerle una cuota de optimismo y desafío: todos estamos capacitados para formar un equipo, émulo lejano pero pariente directo del conjunto de Copa Davis o Fed Cup, uniendo pasiones y anhelos en común. Con amigos viejos o nuevos, la idea básica es romper con la rutina, salir del ostracismo, fabricar tiempo libre, ponerse a entrenar metódicamente, bajar los kilos acumulados, comer mejor (¡comer para vivir y no vivir para comer!, diría Ivan Lendl), darle un sentido deportivo al fin de semana huyendo un poco de los televisores, sentir que los brazos y las piernas se vuelven sólidos, que el cuerpo se estiliza y las ilusiones crecen... Y tantas otras sensaciones que se descubrirán cada mañana al levantarse o cada noche al acostarse. Los que alguna vez probaron el placer del deporte en carne propia saben que no es un cuento ni una carnada para que consuman tenis...
¿Si es comparable a la explosión de 1977? Situación económica al margen, es muy distinta la plataforma en la que se mueve la onda expansiva. Aquel año maravilloso, con el Vilas imbatible y la mítica del pelo largo y las vinchas, el consumo específico no tenía parámetros demasiado visibles. El "top spin" y la "volea" no formaban parte del vocabulario habitual de los "analistas" de cada lunes por la mañana; tampoco existía gran experiencia en compuestos de raquetas o diámetros de encordados. Pero resultó algo así como un "secundario" luego del período 1974-1976. Obviamente, el mismo Vilas aportó los primeros acordes para que la gente "común" se familiarizara con la sinfonía del tenis. Más tarde, ya cancheros, llegaron otros grandes jugadores que consolidaron el porvenir. Salvo algunos baches -profundos-, resultó la etapa de maduración que desembocó en este presente. Podría rotularse como un posgrado, donde la mayoría conoce los rudimentos técnicos.
Esta realidad, a casi 30 años de aquella irrupción, pulverizó los cálculos pesimistas. Pero no aquellos que monitorearon la evolución centímetro a centímetro. De todas maneras, si bien la estructura se redujo por razones económicas, la demanda no es acompañada por los bolsillos deprimidos y no se descompensa la situación. Con inteligencia y planificación se puede pensar en un progreso escalonado. En el que todos los sectores involucrados generen el impulso que necesitamos.
Dentro de las dudas en este proceso, el capítulo "lesiones" tuvo gran protagonismo últimamente. Creó conjeturas fundamentadas por los problemas que dejaron fuera de la pelea varias veces a los mejores tenistas argentinos. Entonces, el ambiente se cargó bajo un axioma común: "estos pibes siempre se rompen..." haciendo referencia a los top nacionales. No es tan así. La trituradora profesional, aquella que exige una entrega casi sobrehumana, ataca a cualquiera. Hagamos un rápido repaso: Clijsters (quiste en muñeca izquierda), Henin (un extraño virus), Safin (ampollas en las manos), Kuerten (cadera), Serena Williams (rodilla), Venus Williams (abdomen y tobillo), Agassi (cadera), Nadal (fisura de escafoides pie izquierdo), Ferrero (rotura fibrilar isquiotibiales pierna izquierda), Mathieu (muñeca), Nieminen (muñeca), Escude (hombro), Blake (cuello y espalda)
Y agreguemos a los argentinos: Coria (rotura fibrilar en el recto abdominal izquierdo), Nalbandian (desgarro muscular intercostal), Gaudio (talón), Zabaleta (rodilla), Suárez (uñas de los pies)... Algunos ex jugadores se retiraron producto de problemas físicos como Patrick Rafter y Yevgeny Kafelnikov. O Marcelo Ríos, sometido a dos operaciones de espalda sin un futuro nítido.
Muchos aseveran que antes los jugadores eran más fuertes, permitiendo largos dominios en el ranking (Pete Sampras y Steffi Graf, por ejemplo). Preguntas: ¿semejante esfuerzo es una amenza para los mejores? ¿Conspira contra sus campañas y la posibilidad de batir marcas? ¿El tenis dejó de ser un deporte para toda la vida? Puede ser un acertijo a resolver por organizadores, empresarios, la Federación Internacional de Tenis, fisioterapeutas, preparadores físicos y todos los relacionados con el tenis de elite. ¿Faltarán límites? Atención, que el Nº 1 también tiene lo suyo. Después del Abierto de Australia, Roger Federer paró y dijo: "Tengo varias lesiones. Un dolor en mi pie derecho, otro en mi hombro y un cansancio general".
Por suerte, aquí contamos con profesores y entrenadores altamente capacitados y en constante actualización. Serán los tutores en cada una de las fases, educando física, mental y técnicamente. La mayoría ya está advertido. Uno de ellos, el Prof. José Luis Echegaray, escribió en un medio colega: "es todo un desafío. Si bien el mundo se pregunta cómo hizo la Argentina para lograr esto y tratan de entender el fenómeno, nosotros también tendríamos que mirar a otros y ver cómo se organizan institucionalmente, cómo contratan a los mejores, cómo apoyan las iniciativas comerciales y buscan los sponsors con dedicación..."
Para redondear, cuatro "principios" a modo de conclusión. Mensaje: estamos en medio de otra revolución tenística histórica. Sugerencia: en cuanto se pueda, actualicémonos en lo que corresponda, tratando de renovar a conducciones atrofiadas que no llevan a nada constructivo. Formato: profesional, cristalino y apasionado. Advertencia: por respeto a tantas almas que se entregan, no cometamos más errores infantiles y apartemos a los que tengan malas intenciones o no sean claros en sus procedimientos.
© Eduardo Puppo - 2004