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Conflicto jugadores-dirigentes
Todo tiene un final, nada termina
Es la primera vez en la historia del tenis argentino que se produce un frente común tan gigantesco como el que dio a luz el lunes 26 de abril de 2004. Siempre existieron discrepancias entre las oficinas y las canchas, desde los primeros tiempos a los últimos. Sería ir muy atrás si buscamos problemas en la era pre-Vilas. Pero hay un antecedente que puede servir de puntapié inicial, cuando el propio Vilas, allá por el 70, se negó a viajar en avión a Uruguay para jugar Copa Davis se fue en barco- y el capitán de entonces, Oscar Furlong, lo sacó del equipo para el siguiente match. El Willy de pelo corto y engominado explicaba que lo deberían haber entendido y apoyado.
Más tarde, el fuerte carácter del hombre que hizo popular este deporte en el país, fue chocando contra varios de los que asumieron la conducción de la Asociación Argentina de Tenis. Siempre que exista una gran figura, un jugador exitoso y con personalidad, en cualquier deporte, parece ser regla que los inconvenientes broten. Quizás el propio peso de un top ten haga tambalear las estructuras y si no encuentra un feedback acorde a sus exigencias, el cortocircuito según narran los hechos- es inevitable. Vilas decía: no tenemos problemas con la Copa Davis; faltan soluciones, en directa acusación a los dirigentes.
El 19 de mayo de 1980 Vilas y José Luis Clerc emitieron un comunicado: "con dolor debemos decir que no hemos llegado a ningún acuerdo con la AAT. Nuestras diferencias son económicas. Cuando no había recaudaciones suficientes igual jugamos sin retribuciones acordes a lo que merecíamos. Pero ahora es tangible que se nos retribuya de esa forma y nos lo niegan. Nosotros hemos creado la posibilidad de que exista una gran recaudación y es justo tener parte en ella. Y pedían que un ente profesional resolviera el problema para que ellos se preparasen de la mejor forma posible para medirse con Checoslovaquia. El presidente de la AAT, el Dr. Horacio Billoch Caride, afirmaba oficialmente que si no se resuelve la situación se designará otro equipo.
En agosto de aquel año, los dos jugadores anunciaron que finalmente jugarían. Y Vilas que donaría su parte. La explosión fue una tristemente famosa solicitada aparecida en el diario La Nación, firmada por 204 personas vinculadas al tenis. Se publicó el jueves 18 de aquel mes, el día antes del inicio de la serie. Estaba dirigida a las dos estrellas y decía: "Quienes firmamos la presente, ante las reiteradas declaraciones de Vilas y Clerc acerca de su participación en el próximo match de Copa Davis, de las que se hicieron amplio eco diversos medios de comunicación y especialmente algunas revistas, nos sentimos en la obligación de alertar a la opinión pública sobre el daño que tales desafueros han causado al deporte todo, y en especial al tenis nacional. Por ello afirmamos que la actuación de quienes con honradez, idoneidad y esfuerzo han dirigido y actualmente conduce la AAT, no puede ser puesta en tela de juicio de manera tan irresponsable. No en vano, el tenis argentino alcanzó el lugar que hoy ocupa. La intención de desacreditar a la actual conducción, a través del sistemático agravio a sus dirigentes y, en particular a su Presidente, Dr. Billoch Caride, no puede merecer sino nuestro más enérgico repudio.
Argentina perdió el match en un año casi lógico para ganar la Copa Davis. La conferencia final fue alucinante. Vilas explicaba: llegué al país pidiendo tregua ya que con un enemigo dentro y fuera de la cancha no se puede jugar. Muchos que dijeron ser mis amigos firmaron la solicitada. Los checoslovacos jugaron contra dos momias. Este es el final de un sueño, es una de las desilusiones más grandes de mi vida
. Y Clerc asintió. El día después, el 22 de septiembre, Billoch Caride renuncia a su presidencia y su reeemplazante, el escribano Juan José Vásquez, se va del cargo el 3 de octubre al no estar de acuerdo con un comunicado del Consejo Directivo que determinaba: la AAT no tendrá en cuenta a Vilas para equipos nacionales hasta tanto no de explicaciones directas y satisfactorias de su proceder. Vilas respondió desde España: nadie, detrás de un escritorio, podrá quitarme el orgullo de jugar po mi país, por mi gente. Mis compatriotas saben que hasta la última pelota que juegue como profesional de tenis estaré representando a la Argentina.
Al año siguiente, en Timisoara, Vilas y Clerc jugaron el dobles de la Davis frente a Rumania que perdieron ante Dirzu y Segarceanu- sin hablarse y separados por una silla en los cambios de lado: no había acuerdo, entre otras cosas, con el capitán de turno (Roberto Graetz). Aún así llegaron a la final, frente a los Estados Unidos, con otro capitán (Carlos Junquet), apenas dos series más adelante. En 1996 la AAT designó a Eduardo Bengoechea como conductor. Transitábamos la Zona Americana y el equipo formado por Frana, Gumy y Lobo venció a Bahamas en Mar del Plata. De los vestuarios del Náutico salía bronca por la decisión del Bengo: "implementé pautas de trabajo y agradezco que todos colaboren. Y en la próxima Davis plantearía el mismo programa. Cuando un país pierde, la culpa la tiene el capitán y no los coaches de cada jugador. Por este motivo, si me tengo que hacer cargo del resultado quiero hacerme cargo también de la preparación..." Y los entrenadores (Gerosi y Charlie Gattiker) quedaron afuera y eso no fue aceptado por los tenistas. Resultado: en la siguiente rueda, el capitán fue Daniel García.
En 2001 se logra el ascenso a Primera bajo el mando de Franco Davin, quien ocupó el puesto en 1999, cuando todo indicaba que sería Martín Jaite el sucesor de García. No pudo ser: el Ing. Morea, por diferencias con el ex top ten, decidió no elegirlo. Y Davin también tuvo que alejarse, ya que la AAT consideró que no era compatible con su condición de coach (de Coria) y lo desafectó nombrando a Alejandro Gattiker. El Colo tampoco pudo continuar cuando acepta entrenar a Mariano Zabaleta y allí se inicia el camino de Gustavo Luza que culminó en su renuncia. En resumen: la fórmula jugadores vs. dirigentes tiene un frondoso expediente.
Las cartas se tiraron una vez más. Estas referencias demuestran que no hay nada nuevo bajo el sol en conceptos de litigio. Por supuesto que no es cuestión de fomentar rebeliones contra las instituciones, porque éstas nacieron para ordenar los deportes y llevarlos por el mejor camino. Son fundamentales cuando tienen cordura, buen tino y un sano profesionalismo amateur. De no ser así se transformaría en algo incontrolable. Muchos no están de acuerdo con la forma en que los jugadores se expresaron y es atendible. Ellos lo tomaron como una manera de hacerse escuchar por dirigentes que los han criticado públicamente (casos Gaudio, Zabaleta y Chela como los más relevantes), algo claramente nocivo que no hace más que avivar el fuego. No hay dudas que tienen derecho a opinar sobre quién debe ser el capitán; como también sobre qué superficie jugar o qué pelotas utilizar como locales. Ellos deben lidiar con esas cosas cuando pisan la cancha e idealmente deberían ser decisiones en equipo.
Finalmente, algo queda claro: los tenistas no quisieron destruir a una persona (Luza), quien ya dio su paso al costado. Nos consta que deseaban exponer a la cúpula directiva, con la que no tienen un trato contemporizador. Eso se desprende, además, de cada polémica interna: cuando no se pagaron en término los premios; cuando no estaban de acuerdo con las liquidaciones luego de una serie, ni con los métodos de elección de capitán; cuando esporádicamente apareció algún sponsor y los jugadores no conocían los detalles a tiempo. Una típica lucha de poderes, innecesaria si existen posturas razonables de cada bando. Acaba de pasar en Brasil, pasó en Chile y seguirá pasando.
La gente quiere triunfos y está fastidiada por las rencillas. El periodismo se divide en estrictos difusores de la verdad y en prensa decididamente amarilla. Pero también es blanco de reprobaciones desde la AAT (bajo la bandera son inventos del periodismo) sin ningún asidero y lacerantes para los que trabajamos honestamente. Por eso la relación actual prensa-AAT es pésima.
En fin, el tenis está hecho para ser jugado, no para ser conversado. De corazón esperamos que se ordene la madeja y el ganador sea, como deber ser, el tenis en su más pura concepción.
© Eduardo Puppo - 2003.