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Otoño en blanco y negro
Cuando en nuestro país celebrábamos el 25 de mayo, en Bagdad el horror marcó profundamente al tenis. Ya no se trató de políticas que hieren razones deportivas, sino de fanatismos incomprensibles. Parte del equipo iraquí de Copa Davis quedó diezmado cuando su capitán, Hussain Rasheed, y los jugadores Nasir Al Hatam y Wissam Adel Auda, fueron asesinados a balazos. ¿El delito? Vestir shorts de tenis. Días antes un grupo militante sunita había advertido que no tolerarían la utilización de ese tipo de vestimenta y, lamentablemente, el destino hizo que los tres deportistas se cruzaran en el camino de los fundamentalistas. Rasheed jugó por primera vez Copa Davis en 1998, ganó 15 encuentros oficiales y perdió 14. Y Al Hatam, más joven, debutó en 2001 y llevaba 7 triunfos y 12 derrotas. Iraq participa del Grupo IV Asia/Oceanía y este año venció a Qatar y a Myanmar 2-1 y sucumbieron con Oman 3-0. El mundo del tenis se solidarizó. La FIT se comunicó con la Federación de Tenis de Irak, a través de una misiva de su presidente, Francesco Ricci Bitti: "Todos los miembros de la Federación Internacional lamentamos esta pérdida innecesaria de vidas. Sabemos que la comunidad entera del tenis se une a nosotros para enviar condolencias y acompañar en el dolor a las familias de estos tres hombres. Y expresar el deseo y la esperanza de que habrá paz en Irak muy pronto", dijo el dirigente. Algo parecido debe soportar la jugadora india Sania Mirza, condenada por usar pollerita. Poco a poco va ganando terreno en el tenis competitivo mundial y con apenas 19 años recibe constantes amenazas de muerte y la severa advertencia del clérigo musulmán de su país, que le reclama que se cubra el cuerpo cuando juega al tenis. Ella sólo dijo: "Soy una buena musulmana y no creo que jugar como juego insulte a mi religión". Se llegó demasiado lejos. Otros deportes también sufrieron flagelos en Irak: el equipo olímpico de taekwondo fue secuestrado promediando mayo y un boxeador fue asesinado frente a su familia en Basora. Todo se suma al terror donde es imposible diferenciar culpables o inocentes, como los soldados norteamericanos maltratando y humillando a prisioneros iraquíes, los coches-bomba en escuelas y mercados, etc. Con esto debemos convivir. Lo sufre la humanidad todos los días; le tocó al tenis de cerca.
A pesar de la lógica tristeza, la rueda sigue girando. En París, otra enorme actuación de David Nalbandian culminó recién con su abandono por lesión ante Federer, en las semifinales. Estaba para más. Fue uno de los dos puntos positivos para el tenis argentino. El otro, bien podría tener el título de una nueva película rodada en el exterior: "The Outsiders Rebel". O, si lo prefieren, "Los de abajo se rebelan", en su versión en castellano. Nada tiene que ver con invasiones extraterrestres, ni códigos indescifrables, ni batallas finales, ni misiones insostenibles. Se trata de una conmovedora realidad, que tuvo un pico elevadísimo durante Roland Garros: la "paga" a los que luchan desde el segundo pelotón. No hay nada más grandioso, para esos hombres que surcan la franja entre los puestos 120 y 200, que entrar al cuadro principal de un gran torneo. Y más grandioso aún es que el sorteo los empareje contra algún top, con aquellas figuras inalcanzables que nunca, de otra forma, podrían cruzarse en sus caminos. Al mérito gigantesco de atravesar la clasificación de un Grand Slam -que suele desgastar a quien la transite- se le suma el valor agregado de codearse con las estrellas en un ambiente casi vedado para ellos. Puede pasar una sola vez o transformarse en moneda corriente si las coordenadas coinciden más adelante. Pero no suele ser así. Por eso, la experiencia inolvidable de cinco jugadores argentinos ya no tiene vuelta atrás. Estuvieron allí, sufrieron y gozaron con la oportunidad que les dio el tenis y su esfuerzo. "Caso 1": el misionero Diego Hartfield. Feliz por ganar los tres partidos de qualy encaró con igual alegría la primera rueda nada menos que frente el número uno, Roger Federer. El resultado es conocido. Otro "Gato" se llevó los aplausos en ese gran partido que le hizo al líder: "Agradezco que me haya tocado Federer" dijo atildadamente, como es su costumbre. "Caso-2": Edgardo Massa. "Yayo" luchó constantemente contra sus lesiones y en esta edición del abierto francés también pasó la qualy aunque perdió luego en el inicio con el belga Norman. "Caso-3": Sergio Roitman. Ya había tenido una chance en la mítica central, frente a Albert Costa en 2003. Ahora, ingresó al main draw pero cedió ante Hrbaty en más de dos horas y media de partido. En la última rueda de clasificación le cortó el paso a su compatriota Diego Junqueira, que casi cumple su sueño de ingresar. El "Caso-4" podría ser Juan Martín Del Potro, que recién comienza a quemar estas etapas. Seguramente tendrá más tiempo para intentarlo en el futuro. Es un tema aparte, pero obtuvo sus tres partidos previos y en el debut cayó con honores ante Juan Carlos Ferrero. "Caso 5": Martín Vasallo Argüello. Tras la clasificación llegó a octavos de final. Ganó seis encuentros antes de caer con Nalbandian. En segunda ronda eliminó a uno de los ídolos locales, Sebastien Grosjean, 21º del mundo, en cinco sets. "No es increíble, porque trabajé muchísimo para esto" dijo a la prensa francesa, que sólo le comentaba: "Qué increíble tu triunfo". Cuando Vasallo Argüello venció a Grosjean y luego a Sluiter, en las tribunas estaban sus compañeros de gira apoyándolo. Otra imagen emotiva. Recuerdo finalmente una anécdota con "Chiche" Etlis, el papá de Gastón, cuando a su hijo le tocó Andre Agassi luego de clasificarse en el Abierto de Australia 1996. Me dijo: "Qué bueno que juegue contra Agassi" dejando de lado cualquier especulación de victoria o derrota. El hecho era ese, estar frente a un grande. El "Pulpo" cayó en cinco sets tras un rendimiento espectacular en el rebound ace de Melbourne y jamás olvidará ese caluroso enero.
Eduardo Carlos Puppo ©
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* Director Tenniscom.com, Director revista SOLO Tenis, columnista Contratenis TyC Sports, analista CNN en Español, Director Prensa ATP Buenos Aires, cubrió 30 Grand Slam además de Copa Davis, Fed Cup y Masters de damas y caballeros.
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