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Otra temporada para los libros
¡Qué añito! se podría gritar al festejar por el tenis que nos toca vivir. Con cierto sabor agridulce pero decididamente positivo a la hora de sumar y restar. Recién promedia diciembre y aún estamos pendientes de noticias que no terminaron de nacer como las definiciones de los casos de doping ya conocidos- cuando ni siquiera restan torneos oficiales por jugar. Así de movida y fuera de lo común fue la temporada 2005 para el tenis argentino. Un año atrás ocupamos el último editorial el del balance- a la excelente participación de los docentes en estrecha relación con el futuro de nuestro deporte. Esta vez, es conveniente resaltar la diversidad de logros.
¿Quién se imaginaba el final a toda orquesta que desde China nos regaló David Nalbandian, superando al Nº 1 indiscutido? No por latente un gran título deja de ser una grata y definitivamente histórica sorpresa. Pero todo tiene un comienzo y a la distancia se ve, como muy lejano, el ATP Buenos Aires -que ahora ya tiene nombre propio- que significó el primer eslabón de los cinco certámenes que acuñó Gastón Gaudio entre enero y julio. Cinco de los nueve que tuvieron sello argentino. Aquella semana también resultó la primera muestra del regreso de Mariano Puerta a los primeros planos, viajando luego del 440º lugar a la final del Abierto de Francia, tras lo cual arribó al lote de los diez mejores.
Pensar que el 13 de febrero, para la foto del recuerdo, posaron en la central del Buenos Aires Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini y Gaudio: los tres únicos poseedores de Majors en sus vitrinas. Diez meses más tarde se agregó otro de similar tenor Nalbandian y su Tennis Masters Cup- sumando de esa forma cuatro Masters para el lado argentino, contabilizando el de Vilas y los dos de Sabatini. Y no nos olvidemos que el torneo local más importante contó con la presencia de Rafa Nadal, nada menos, que apenas hizo cuartos perdiendo un partido rarísimo con Gaudio jugaron sólo 19 games en tres sets- siendo el trampolín a una performance apoteósica del español.
Y hay más cosas buenas que a vuelo de pájaro podemos refrescar: la victoria en Copa Davis sobre la República Checa en Buenos Aires, con el debut de Alberto Mancini como capitán; el posterior paso a las semifinales mundiales en Bratislava; el primer semestre espectacular de Guillermo Cañas y su acceso al grupo de los top ten; la indispensable serie de Futures y el challenger que forma parte de un circuito latinoamericano ya instalado; el Argentina Open de Tenis Adaptado, cada vez más sólido; Paola Suárez, otra vez campeona de dobles en Roland Garros antes de pasar a retiro involuntario por una lesión con la promesa de regresar; la conquista de Emiliano Massa y Leo Mayer en el dobles juvenil de Francia; las finales argentinas en la Copa Mundial de Dusseldorf y la Copa Hopman con Guillermo Coria y Gisela Dulko; la reorganización del Interclubes de Primera; lo cerca que estuvieron las chicas de Copa Fed de vencer a Bélgica tras caer con España en Jeréz de la Frontera ajustadamente; los 900 y pico de puestos arrasados por el pibe Del Potro; cuatro jugadores en Shangai con dos semifinalistas y un campeón; tres entre los diez al culminar la temporada y hasta la remodelación de la Catedral, con un Buenos Aires Lawn Tenis Club afiatado a las circunstancias.
Faltaría nombrar algunos partidos inolvidables como el Coria-Nadal de la final de Roma; Acasuso-Roddick, Puerta-Cañas y Puerta-Nadal en París; Nalbandian-Hewitt en Copa Davis, Coria-Ginepri en el US Open, Gaudio-González y Nalbadian-Federer en el Masters, el dobles Nalbandian-Puerta también en Australia. Y pedimos perdón por los que involuntariamente no nombramos. Tan importantes como cada pelota que cruzó la red impulsada por raquetas infantiles, juveniles o seniors.
Los condimentos amargos (Cañas, Puerta y Hood con sus respectivos casos de doping positivo) más allá de neglicencias aceptadas o no y la pesada carga que implica para cada uno, no pueden ni deben desacreditar tantas alegrías. No es serio ni justo generalizar y mucho menos utilizarlo para mezquinarle crédito a los éxitos: el tenis argentino se cansó de demostrar su vigencia y su autoridad. Nosotros, felices de destacar la cara positiva y ganadora, sin desconocer que se pueden cometer errores. De ellos, en todo caso, lo más saludable sería intentar de una buena vez educar buscando evitar que se repita, partiendo desde los más chicos. Pero sin hacer apología de la perfección. Simplemente porque ninguno de nosotros somos ni seremos perfectos. Queda mucho por aprender y mucho por ganar. Volvamos al brindis y levantemos la copa en paz.
Eduardo Carlos Puppo ©
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* Director Tenniscom.com, Director revista SOLO Tenis, columnista Contratenis TyC Sports, analista CNN en Español, Director Prensa ATP Buenos Aires, cubrió 30 Grand Slam además de Copa Davis, Fed Cup y Masters de damas y caballeros.
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