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Yo digo, tu dices... ¿la verdad?

El approach final de esta temporada, visualizando un fin de año y un comienzo de 2006 pleno de actividad, incrementó la cuenta del haber para el tenis argentino. Es un buen momento para los balances parciales, aquellos que nos hacen tomar aire para encarar la última parte con resto, como en un partido disputado. Estamos parados en la cresta de la ola tenística, porque estos chicos siguen siendo exitosos por el mundo y esa palabra mágica ("triunfo") arrasa con cualquier síntoma de dejadez o pesimismo. Gracias a esta corriente victoriosa –más allá de los tropiezos que mencionamos más abajo- mucha gente con iniciativa levantó la cabeza para mirar el fenómeno. Eso nos alegra sobremanera. Está a la vista que empresas muy poderosas dedicarán en los próximos años parte de su presupuesto al tenis. De hecho, el ATP Buenos Aires, que había quedado huérfano de auspicio, ya cuenta nuevamente con un nombre que asegura su permanencia y garantiza que sus organizadores se enfoquen en optimizar la puesta en escena. Y acompañando al torneo más tradicional, varios "satélites" se suman a su órbita: los Futures, la Copa Petrobras, una exhibición en el Orfeo de Córdoba, otra potencial en el Luna Park, la Copa Argentina y, ya en febrero, la Copa Davis frente a Suecia y la Copa Telmex en el Buenos Aires. Los aficionados, agradecidos porque les espera un tenis de maravilla por donde se lo mire. Por este lado del planeta, el sol brilla con fuerza, a pesar que algunos hablaron mal de la incursión en Bratislava, como un fracaso, cuando en realidad se trató de las octavas semifinales de la historia para el tenis argentino. Como se lee: hicieron historia, a pesar de la caída.
Desde otro ángulo, más triste y oscuro, la sombra del doping cubrió nuevamente a los nuestros. Por distintos caminos se fueron tejiendo rumores y algunas versiones tomaron fuerza el fin de semana de Copa Davis y explotaron días más tarde. La publicación francesa L’Equipe afirmó que Mariano Puerta fue positivo de etilefrina –un fármaco para la hipotensión- en el último Roland Garros y el mundo del deporte tuvo otro sacudón. Pero el argentino, desde el torneo de Tokyo, negó todas las acusaciones la primera semana de octubre y ni la FIT ni la ATP tenían conocimiento del caso. A nuestro cierre, todo era una incógnita, con el latente peligro, en caso de confirmarse, de ser suspendido de por vida por tratarse de un reincidente.
En un escalón inferior, el doblista Mariano Hood reconoció que sus exámenes sí habían dado positivo, pero por los remedios que tomó por un implante capilar. Y que fue notificado hace dos semanas, con las salvedades del caso, ya que no se trató de un estimulante para sacar ventajas sino de los remedios propios del tratamiento, como el finasteride. Por eso prácticamente se le restó importancia pues la sanción no sería importante aunque todo queda bajo el manto de la palabra “doping”.
Aún sin sustento oficial, la carrera desenfrenada de las primicias no se fijó en las consecuencias ni que detrás de ellas existen seres humanos. Ni Puerta ni Hood habían hablado y ya parecían condenados. No discutimos sobre la realidad y las consecuencias, sino sobre la forma en que se manipularon nombres, muchos de ellos quedando en vilo hasta que las aguas aclaren. Es más, el diario francés habló primariamente de "una pista argentina" y que "el jugador habría llegado a la segunda semana de París". Esos jugadores fueron Coria, Gaudio, Nalbandian, Puerta, Cañas, Acasuso, Hood, Arnold, García y Suárez entre los profesionales. Y hay que agregar a los juveniles Mayer, Massa, Del Potro y Molinero y a los Seniors Vilas y Clerc. O sea, 16. Ellos tuvieron sus horas de zozobra, pues cayeron todos en la volteada de las presunciones.
Ahora bien, la gran pregunta es: ¿qué grado de confiabilidad puede tener el sistema actual, si la prensa y el público se entera antes que el jugador, la ATP o la FIT? Allí está el problema, siempre y cuando Puerta no haya mentido al decir que no fue informado. Si de las 152 muestras tomadas durante el torneo francés, hay una o más positivas, ninguna fuente oficial puede difundirlo porque se estaría dejando de lado el reglamento. Una vez que se cumple el proceso, que habitualmente dura entre 6 y 8 meses desde el descubrimiento hasta la sentencia, la Federación Internacional de Tenis y la WADA (Agencia Mundial Antidopaje) lo dan a conocer. Caso contrario, hay una filtración que debe ser rastreada. Golpes duros que le hacen mucho mal al tenis que añoramos y que sirven para remover heridas que todavía no cicatrizaron. Aún con el riesgo de pecar de cándidos, bregamos por la inocencia del finalista del abierto francés.
Finalmente, nos alejamos del doping y siguiendo con el tema espinal de esta columna –el manejo de la información- también varios medios nacionales "confirmaron" entre la noche del sábado 24 y la mañana del domingo 25 de septiembre, que en Bratislava "Gaudio reemplazaría a Coria para jugar el cuarto punto de Copa Davis". Y hay más. Otros titulares, intrépidos ellos, se tiraron directamente a la pileta sin agua: "Coria está lesionado y entra Gaudio". Los que tuvimos la suerte de estar en el Sibamac Arena, computadora en mano recorríamos las versiones cibernéticas de esos medios y no dábamos crédito a lo que leíamos. ¿Por qué? Porque simultáneamente veíamos cómo Coria se mataba en la cancha haciendo canastos de saques, minutos antes de entrar a jugar contra Hrbaty, tan motivado como sanito... Todo parecía una dudosa película de suspenso o, mejor dicho, de terror. A más de 11.000 kilómetros de donde se producían los hechos "tenían" la precisa... Y su información resultó falsa. Fue el escalón máximo de locura periodística referida al tenis que vivimos en los últimos tres años, donde el desembarco de este grupo de tenistas de elite dio letra para tantos y tantos centímetros o segundos mediáticos. Por las dudas, aclaramos: pasó tal cual lo está leyendo. Aunque Ud. no lo crea.



Eduardo Carlos Puppo ©


* Director Tenniscom.com, Director revista SOLO Tenis, columnista Contratenis TyC Sports, analista CNN en Español, Director Prensa ATP Buenos Aires, cubrió 30 Grand Slam además de Copa Davis, Fed Cup y Masters de damas y caballeros.