>> Volver a home

Buscando una luz

Mientras que en cada lugar de mundo que tocamos por alguna cobertura nos siguen preguntando sobre el "milagro del tenis argentino", muchos países -tradicionales en este deporte- continúan rompiéndose el cerebro para encontrar un camino de superación seguro. No es ningún secreto que las asociaciones más poderosas, como las norteamericana, francesa e inglesa invierten millones de dólares en desarrollo. E incluso han contratado los servicios de entrenadores extranjeros, algunos argentinos, tratando de quemar etapas y sacar el cuello del agua.
Pero los años pasan y las hipotéticas celebridades del mañana se desvanecen en el crítico paso de juveniles a profesionales. La mayoría, atrapados por las facilidades económicas de sus propios mundos, que los encandila con una propuesta menos sacrificada y más complaciente. Otro porcentaje se disuelve por carecer del talento suficiente. No es el caso de los latinoamericanos, por ejemplo, que ya demostraron su calidad sin que el dinero sea factor decisivo en sus carreras. Con mucho menos se logran dividendos que están a la vista, sin que ello signifique hacer magia o tener suerte: el esfuerzo es monumental desde que cada familia decide apoyar los sueños de sus pequeños aspirantes a tenistas. Bien saben los padres de estos chicos cuántas horas le quitan a sus propias vidas, aunque con placer y convencimiento, con tal de ayudarlos a forjar sus futuros. Aún a sabiendas que esto no es fácil y que una porción gigantesca jamás llegará al destino ideal. Pero asombra a la hora de hacer números o mirar los ránkings, donde argentinos, españoles o rusos ganan por goleada.
En la USTA (Asociación de Tenis de los Estados Unidos), reconocida por sus innegables facultades de negociación a partir de un torneo tan atractivo como el US Open, muchas cabezas corren peligro cada año. Son aquellos que tienen a su cargo la evolución del tenis, la renovación, el recambio generacional tan mentado. Fue curiosa la campaña publicitaria en las calles de Nueva York con una frase relacionada con la película de Austin Powers: "¿Ud. ha visto el Mojo de este hombre?" con la foto del norteamericano Andy Roddick. Traduciendo, la pregunta tiene como fin encontrar el "don" que parece haber extraviado el mejor sacador de la historia, quien no puede darle una gran alegría a sus compatriotas desde hace tiempo. Pero la cuestión no es tan simple para ellos.
Si volvemos a la inversión millonaria que realizan para fomentar la práctica del tenis y brindarle instrucción y facilidades a sus juniors, el "rinde" no es tan alentador. Al caer Roddick, el comentarista televisivo Patrick McEnroe dijo: "Ahora dependemos de un jugador de 35 años", en alusión a Andre Agassi. Ese es el sentimiento que manejan, porque amén de los días de bonanza que tuvieron Blake y Ginepri, el más veterano fue quien causó mayor revuelo en Flushing Meadows. De todas formas, existen dos esperanzas (Donald Young y Scoville Jenkins) llamados a salvar -bajo presión- los años que siguen y justificar los presupuestos utilizados. Veremos si cumplen con las expectativas.
En tanto, el tenis mundial asiste a constantes cambios y sorpresivas apariciones. Desde lugares no convencionales nacen figuras sin que su explosión tenga relación con organizaciones de alto vuelo en metálico. Y eso perturba aún más a los que tienen mayor poder y no ven plasmada con éxito la fórmula plata-resultado.
En nuestro país, la renovada fiebre por el tenis necesita manejos responsables en todos los niveles. Existen centros de entrenamiento privados manejados por excelentes profesionales que están garantizando -estadísticamente- la continuidad. Y por supuesto contamos con la Escuela Nacional (antes denominada Centro de Alto Rendimiento) que tiene la misión oficial e histórica de instrumentar distintos programas destinado a los menores: becas de entrenamiento, campos de entrenamiento y testeo, capacitación de profesores y entrenadores, centros regionales nacionales, presencia en torneo de menores, entrenamiento de los equipos oficiales para competencias en el exterior, otorgamiento de wild cards para torneos de inserción y giras internacionales, etc. tal cual reza el cronograma de acciones de la AAT. Entre unos y otros han conseguido muchísimo y, por el momento, si nos comprometemos seriamente, el "Mojo perdido" es algo que no debe preocuparnos...



Eduardo Carlos Puppo ©


* Director Tenniscom.com, Director revista SOLO Tenis, columnista Contratenis TyC Sports, analista CNN en Español, Director Prensa ATP Buenos Aires, cubrió 30 Grand Slam además de Copa Davis, Fed Cup y Masters de damas y caballeros.