>> Volver a home

No hagamos el tenis más difícil

Es bien sabido que el deporte de elite es un espacio reservado para pocos. Hoy, el tour profesional de tenis está intratable; las clasificaciones son trabajosas batallas de la que miles de jugadores caen derrotados; muchos talentosos y con proyección desaparecen en el intento de ser tenistas; cada vez es más difícil acercarse a la cima, etc. Pero no todo es tan nefasto. Día a día descubrimos que nadie es invencible. Las estrellas también suelen caer, como en un strike de bowling, cuando se les pega con precisión.
Lo de "Chucho" Acasuso en Roland Garros fue admirable, desde lo técnico a lo sicológico, remontando la adversidad frente a un dotado como Roddick. Quiso y pudo. Lo mismo con Puerta, que sacó el premio mayor, llegando contra viento y marea a la final en París. Bajar colosos es posible: un 300º del ranking puede lucir una técnica exquisita, hasta probablemente superior a los top ten en algunos aspectos, pero se diluye mentalmente ante situaciones límite. Eso no quita que, al menor descuido, estén capacitados para golpear.
Trasladándolo a un terreno menos sobrenatural, es inevitable que nuestros chicos se vayan curtiendo de lo que ven y de las experiencias que este deporte les va brindando, buenas y malas. Hay quienes comprenden rápidamente que las "apariencias engañan". Ejemplo: cuando juegan un torneo y su adversario está munido de 2 o 3 raquetas iguales, ropa de marca y el calzado más caro y moderno del mercado, el shock inicial es duro. Pero si logran superarlo, comprenden que no todo debe ser oro para brillar. Y viceversa. Por suerte. No hay nada más gratificante que ver cómo un chico modesto -en metálico y actitud- se abre paso entre la maleza, con ganas y pocos elementos, léase una raqueta usada, un trajinado encordado, ropa deportiva del colegio y un gorro no marketinero. Y en esto no deseamos hacer diferencias, ya que los de altos recursos económicos y extrovertidos, merecen el mismo crédito que los de escasas o limitadas posibilidades. Aunque con una condición: que en sus bolsos lleven dosis de humildad. Estamos descubriendo, observando estas competencias, que muchas veces la mala educación y el "cancherismo" tapan el potencial tenístico de los mismos protagonistas. La soberbia juega un rol demasiado activo. Y no inventamos nada diciendo que muchos padres los incitan desde afuera. Para aquellos que no estén de acuerdo, un llamado de atención: nadie nos vino con el "cuento", lo vimos.
Ya presenciamos casos conmovedores y lo destacamos oportunamente. Pero otros nos desestabilizan: menores gritando desencajados; haciendo foot fault sin que nadie diga nada; pasando del otro lado de la cancha tomándose la cabeza para discutir un pique; intimidando con puños apretados; creando en cada pelota cerca de las líneas una duda gigantesca; pidiendo dos más cada vez que un tanto muy justo no los favorece, etc.
En el último año y medio tuvimos la oportunidad de viajar por el interior, conociendo lugares donde el corazón es más inmenso que las maravillas naturales. Allí donde la voluntad y el sacrificio les curte el alma. Comprobamos el gran valor que le dan a cosas que nosotros ni siquiera percibimos. Pero así como nos sorprendió para bien, también chocamos con infinidad de reclamos que apuntan a "la capital", a la "cúpula" del tenis argentino.
Existen puntos no claros por resolver. Escuchamos a gente del tenis preocupada por varios temas, que son vox populi: pequeños de entre 10 y 16 años suspendidos por mala conducta cuyas sanciones están repletas de críticas; captación de algunas actitudes racistas en interclubes no tratadas con la misma celeridad que otros inconvenientes; la pérdida de un lugar en el directorio de la FIT en el mejor momento del tenis argentino; la falta de atención a los apasionados del interior, con años sin respuesta a ciertos pedidos; la tristeza de los jugadores de tenis adaptado, que no podían creer que en el último gran torneo con puntaje internacional ningún dirigente se acercó a verlos y apoyarlos; gastos no justificados con o sin tarjetas de crédito de por medio; algunas voces asegurando que dirigentes viajan al exterior como delegados sin ninguna necesidad; el defalco de dinero en la AAT que no termina de cerrar como tampoco la falta de libros contables que no existían y luego aparecieron, etc. Estamos investigando todo esto para opinar con los elementos a la vista y chequeados. El propósito es desmentir si son acusaciones apócrifas que exponen a la dirigencia gratuitamente o buscar soluciones sin son reales.
Muchos de los que se sostienen del tenis -en cada escalón- continúan sin ver el bosque o aprovechándose de un cargo. Siguen sonriendo sólo cuando las luces enfocan la tarima que los exhibe, sumiéndose a la decepcionante y lamentable búsqueda de la figuración. O le restan importancia a los hechos que no les conviene que la tenga, aún cuando se les habla con todas las letras. Eso los transforma en insignificantes. ¿Cuántas veces nos pusimos frente a quienes poseen la responsabilidad de decidir y recibimos como réplica desatinos y necedades? Los argentinos conocemos de sobra estas posturas ¿no?. Un examen de conciencia, sincero y constructivo, le vendría muy bien a más de uno. Pero no lo hicieron en el momento que debían y dudamos que lo hagan.
Como estamos sobrepasados de situaciones inadmisibles, la misión elemental es ponerse del lado del otro, del que padece. Gracias a Dios, muchos, realmente muchos, lo hacen. Increíblemente, cual milagro, equilibran con acciones que nos infla el pecho. Sufrimos históricamente decisiones y manejos guiados por el oportunismo. Pasa aquí, pasa allá. Que no pase nunca más.



Eduardo Carlos Puppo ©


* Director Tenniscom.com, Director revista SOLO Tenis, columnista Contratenis TyC Sports, analista CNN en Español, Director Prensa ATP Buenos Aires, cubrió 30 Grand Slam además de Copa Davis, Fed Cup y Masters de damas y caballeros.