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Chela, doping y después...

Como una gran paradoja, dos noticias marcaron de un golpe al mundo del tenis. Una de ellas, la definitiva sanción a Juan Ignacio Chela por doping positivo. La otra, apenas cinco días antes, el lanzamiento del Programa Antidoping para Juniors de la Federación Internacional de Tenis. Sí, casi como un chiste de mal gusto, pero fue una realidad de los primeros días de abril.
Para Chela llegó el momento de asumir lo que le pasó, trabajar más duro que nunca y buscar la salida para que -apenas comience julio- su técnica, su físico y su mente estén unidos nuevamente para afrontar la vuelta al circuito. Y de esos tres elementos el más fuerte deberá ser sin dudas el tercero, ya que no pocos lo mirarán como un "bicho raro", al menos en sus primeras presentaciones, donde no podrá contestarle a nadie ni correr por las canchas con un cartel que diga "soy inocente".

Pero debe controlarse y entender que la mayoría de los medios periodísticos y de la gente que se mueve en el tenis comprendió la situación y que la mínima sanción que le aplicó la ATP es como un salvoconducto que lo mantiene alejado de las terribles manchas oscuras. Por supuesto que su nombre quedará en la historia como otro caso de estimulación prohibida -no escapan a ello jugadores como Korda, Wilander, Novacek, Truyol y Reeves por citar los más recientes- pero su gran condición humana y sus seguros buenos resultados del futuro harán el resto para que todo vuelva a ser normal en su vida.

Parece increíble que en la misma semana se haya conocido la mencionada campaña para alejar a los juveniles del uso de sustancias no autorizadas. Y fue justo en plena actividad del tenis, jugándose los cuartos de final de la Copa Davis cuando la FIT decidió poner el marcha este programa cofinanciado por la Unión Europea de Tenis. Ellos consideran que el tenis profesional tuvo relativamente pocos casos de doping y su intención es "seguir manteniendo limpio este deporte", despertando conciencia en los más jóvenes sobre el abuso de drogas y su consecuente peligro para la salud. Volviendo a la paradoja del comienzo, el presidente de la FIT, Francesco Ricci Bitti, decía que "la ausencia de drogas en el tenis profesional es un gran ejemplo para los tenistas juveniles, pero a veces se necesitan apoyos como esta campaña." No fue precisamente el momento más feliz para el comentario, pero sí hay destacar la acción que tuvo un efecto excelente entre las estrellas de hoy. Guga Kuerten, por ejemplo, fue directo y contundente al decir que "los efectos secundarios de ingerir esteroides anabólicos pueden ser muy graves y en algunos casos fatales, por eso espero que los tenistas que recién comienzan conozcan las consecuencias de tomarlos para mejorar el rendimiento deportivo." Y también se le unieron Anna Kournikova y Martina Hingis, opinando más o menos igual.

La responsabilidad es de todos. Los jugadores deben saber perfectamente lo que toman o lo que reciben de sus entrenadores a la hora de buscar mejores performances. El caso Chela fue un detonante que recorrió el mundo y alertó una vez más a todo el deporte más allá de que el argentino se considere libre de culpa y cargo. Y no es para condenarlo, porque cuando pasan cosas como así hay que ofrecer el hombro donde los involucrados, si son inocentes, puedan recostarse. Y si no lo fueran, siempre debería estar el otro para que se sientan acompañados para encontrar la luz. Para que la cuesta, en el túnel de regreso, no sea tan dura y tan despiadada como la misma sociedad dictamina cuando se pone en juez sin mirar sus propias miserias.


Eduardo Carlos Puppo © 2001



* Director Tenniscom.com, Director revista SOLO Tenis, columnista Contratenis TyC Sports, analista CNN en Español, Director Prensa ATP Buenos Aires, cubrió 30 Grand Slam además de Copa Davis, Fed Cup y Masters de damas y caballeros.