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El poder de las opiniones en los tenistas
En 1997, el tenista norteamericano Andre Agassi cayó hasta el puesto 141 del ranking. El domingo 8 de agosto del corriente, a los 34 años, le ganó en la final al australiano Lleyton Hewitt y se alzó con el Masters Series de Cincinnati, tras haber derrotado a su compatriota número dos del mundo, Andy Roddick. Agassi se reencontró con el triunfo tras 16 meses de sequía, ya que su última victoria había sido frente a Roddick en Houston 03. Martina Navratilova festejó sus 47 años volviendo a Wimbledon luego de diez años de ausencia. Independientemente de su desempeño -cayó ante la argentina Gisella Dulko en segunda ronda- viene a cuento recordar una de sus célebres frases: "el ocaso de mi carrera duró más que lo que dura la carrera de mucha gente."
¿Qué tienen en común estos verdaderos monstruos del tenis? En realidad son gente común que alcanzan resultados extraordinarios. ¿Cómo lo logran? Evolucionando, desarrollando sus potencialidades y su estilo único. Lo tenemos todos. Aún nosotros, la gente común. Evolucionar hacia lo que uno quiere ¿es posible? Desde el Coaching Ontológico decimos que sí.
Coaching Ontológico es un proceso de aprendizaje orientado a producir resultados sin precedentes, en función de lo que una persona o un equipo de personas quieran lograr. Se basa en la Ontología del Lenguaje, que es el estudio del ser humano desde el lenguaje. El Coach Ontológico interviene en el lenguaje: de la palabra (lo que decimos y pensamos), del cuerpo (gestos y posturas corporales) y de las emociones (predisposición para realizar una acción).
Todo el tiempo estamos generando comunicación. En el lenguaje de cada individuo existen conversaciones efectivas para producir un resultado y otras que no lo son. El Coach Ontológico no dice lo que es correcto o incorrecto, sino que asiste a que la persona diseñe las conversaciones que están faltando y rediseñe las que no le están sirviendo. Las opiniones son un tipo de conversación.
Agassi pensaba que estaba viejo a los 28 años y se retiró del tenis por un año. Ser viejo era sólo una opinión. Lo que era verdadero era que tenía 28 años. Agassi y Navratilova pudieron disolver una opinión instituida en el mundo tenístico y demostraron, a través de acciones coherentes con lo que querían lograr, que ser viejo es sólo opinión.
Muchas veces las personas tenemos opiniones acerca de nosotros mismos, las que consideramos verdades absolutas y no dejan de ser sólo eso, opiniones. Son las opiniones las que muchas veces nos limitan o nos amplían las posibilidades. ¿Qué opiniones tiene Agassi acerca de él mismo? ¿Qué opiniones tiene el número 100 del mundo acerca de él mismo? ¿Qué opiniones tiene cada uno de ellos acerca del adversario? Y ¿qué opiniones tiene cada uno de ellos acerca de las circunstancias que van ocurriendo a lo largo del partido?
Está demostrado que tenistas con estilos de juego y físicos diferentes pueden llegar a los primeros planos del ranking mundial. Entonces, ¿qué diferencia a un top 10 de un top 100? Desde el punto de vista del Coaching Ontológico los diferencia, fundamentalmente, las opiniones.
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La visión de ser número uno
Roger Federer, Andy Roddick, Guillermo Coria, sin duda viven una visión de la cual surge una ambición concreta acerca de lo que quieren y adónde quieren llegar. Tienen un norte que los inspira y seduce a producir acciones coherentes con lo que quieren. Muhammad Alí sostenía que los campeones no se hacen en el gimnasio sino a partir de un deseo, un sueño, una visión que llevan dentro.
¿Qué quiere decir esto? A diferencia de un gran objetivo, que requiere esfuerzo y sacrificio por alcanzarlo, la visión se vive como un profundo compromiso personal para un futuro posible. Una visión, cuando tiene el poder de una visión, se convierte en nuestra forma de ser hoy. Guillermo Vilas recorrió el camino hacia el número uno del mundo realizando desde sus inicios las mismas acciones de un número uno del mundo: se alimentaba, entrenaba, se relacionaba, se dedicaba, investigaba, transpiraba y tenía el profesionalismo de un número uno. Era un profesional número uno antes de serlo.
En una declaración de visión la primera pregunta que nos hacemos es ¿cómo haré para que esto suceda? Si sólo actuamos basándonos en nuestros puntos de vista históricos, alcanzaremos un futuro que no es más que una variante de lo logrado hasta el momento. Por ello la construcción de una visión comienza con algo que alguien imagina posible emergiendo del diálogo de las personas sobre el futuro. Para que una visión sea poderosa debe inspirar, seducir, apasionar, dar ganas, motivar y movernos a ampliar espontáneamente nuestro accionar y nuestras formas de ser ya conocidas. Se deberá ver irrazonable desde la perspectiva del pasado, desafiando el sentido común prevaleciente en el estado actual.
El Coaching Ontológico asiste a tenistas y sus equipos (tenista, entrenador y preparador físico) en la construcción de visiones poderosas en función de lo que quieran lograr, como así también en el diseño de acciones efectivas y el diseño de formas de ser que acompañen y sostengan dicha visión y dichas acciones.
La pregunta es: ¿estamos comprometidos con muestra declaración de visión? Los líderes deportivos como Guillermo Vilas, Andre Agassi, Pete Sampras y Jimmy Connors, entre otros, eligieron su visión como forma de ser. Recorrieron el camino hacia el número uno del ranking siendo número uno mucho antes de alcanzarlo. Los líderes con visiones poderosas se caracterizan por hacer realidad su potencial, por diseñar su estilo único, por no detenerse ante la adversidad, por estar enfocados, por ser creativos y por dejar todo en la cancha. ¿Cuál es tu visión?
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Evolucionando con protagonismo (Parte 1)
Sin duda el pasaje de un tenista de juveniles a profesionales es un gran desafío que conlleva una gran cantidad de ingredientes y temores. Hace unos meses llegó hasta nosotros un jugador juvenil cuyo deseo era ingresar al profesionalismo. Su entrenador sostenía que para logralo debía cambiar su estilo de juego radicalmente si quería tener buenas chances en el profesionalismo.
Existían algunos obstáculos: el jugador no estaba convencido de realizar cambios en su tenis dado que hasta ese momento su estilo de juego le había servido para alcanzar el número dos en el ranking juvenil. Entonces, ¿para qué cambiar?, si de esa manera ganaba partidos y se sentía cómodo. En el profesionalismo, el error juega menos, lo que era un problema para el jugador, ya que con su conservador juego de base siempre esperaba que fuera su rival quien cometiera el error en lugar de decidirse a ganar o perder los puntos por sí mismo. Es decir, que el partido dependiera de él y no de su rival.
No existen recetas ni métodos fijos, ya que cada ser humano es único, dinámico y particular. En este caso descubrimos que al jugador le incomodaba tomar decisiones, porque era él quien tendría que resolver cada punto, cosa que antes hacía su rival. Ahora sería él quien debía hacerse cargo de las consecuencias de las decisiones dentro de la cancha.
Desde el Coaching Ontológico creemos que los seres humanos decidimos llevar adelante un cambio, siempre y cuando exista un motivo por el cual hacerlo. Cuando decidimos realizalo, el resultado del cambio (motivo) tiene un beneficio mayor que el costo de cambiar. Trabajamos, entonces, para que el jugador encontrara beneficios que fueran motivadores del cambio. En este caso la variable estaba dirigida hacia un nuevo estilo de juego. Sumamos a nuestro trabajo última tecnología para la medición de evolución del tenista. Dicha tecnología es un sistema matemático desarrollado por el Cdor. y Entrenador Marcelo Albamonte, que fue presentada en el Congreso Anual de la FIT. Se realizó un trabajo conjunto con el tenista y su entrenador; para ello medimos el actual nivel de protagonismo del jugador en una muestra de partidos. En los mismos sumamos los tiros ganadores y los errores no forzados del jugador respecto del total de puntos jugados. Esto daba como resultado qué porcentaje de puntos del partido dependieron de él y por lo tanto su protagonismo.
La conclusión fue que su índice de protagonismo con su actual estilo de juego distaba de este mismo indicador de jugadores, con buenos resultados, que son profesionales desde hace un año. El jugador advirtió que invirtiendo en forma contínua en la evolución de su juego, los buenos resultados llegarían naturalmente.
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Evolucionando con protagonismo (Parte 2)
En el número anterior comentábamos el desafío que significa el paso de juveniles a profesionales, con diferentes ingredientes y temores. Para el caso que tomamos se decidió con el equipo empezar a jugar otro juego. Por un tiempo llevaríamos otro tipo de tanteador. En esta etapa no nos importaría el resultado del partido, sino que su factor de protagonismo fuera superior que el de sus rivales. De esta manera el partido dependería de él, tendría más tiros ganadores y más errores no forzados.
Aparecieron aspectos muy interesantes: a) El aumento de errores no forzados era un claro indicador de que el jugador tiene un mayor espacio sobre el cual poder evolucionar y mejorar. b) El jugador pudo tomar los momentos clave de los partidos con mucha mayor soltura que antes. c) No fue necesario trabajar en su autoconfianza dado que el estilo de juego de ser protagonista, lo ubicaba con mayor presencia en cada punto, permitiendo mucho mayor aceptación por el error.
Jugar a ser protagonista en cada punto permite al tenista dejar todo sin importarle si está jugando un punto clave, un match point por ejemplo, porque lo que está buscando es mejorar su índice de protagonismo y su evolución en el juego. Por ello acompañamos al jugador en el proceso de cambio y que tuviera presente los motivos por el cual eligió cambiar de estilo. Simultáneamente trabajamos en las creencias u opiniones del jugador que impedían el cambio. Con incomodidad, inestabilidad al principio, con recurrencia, sorteando su mayor obstáculo que era la huella de su estilo anterior, logró hacer propio un nuevo estilo de juego que le permite jugar los partidos de forma protagónica. A tal punto que el antiguo estilo le resulta, ahora, incómodo, riesgoso, poco efectivo y de escaso futuro. Los cambios realizados por el jugador en el dominio del tenis, de igual modo se trasladaron y le impactaron espontáneamente en las otras áreas de su vida.
Lo mismo sucede con un número uno del mundo: cuando sólo trabaja en cuidar esa posición que obtuvo y no se ocupa de evolucionar y seguir creciendo, seguramente perderá la posición de número uno porque, entre otros aspectos, algunos de sus rivales sí siguen creciendo y evolucionando y logran alcanzarlo y hasta superarlo.
Desde este enfoque el proceso de cambio y el aprendizaje de un nuevo juego llegaron espontáneamente y más rápido que lo tradicionalmente esperado; y los resultados también: pudo pasar primero las pre qualys y luego las qualys en torneos Futures, para luego alcanzar las semifinales del Torneo Profesional en Cancha Rápida. Cuando las prioridades para el jugador son su evolución y el protagonismo en cada punto del partido, el tanteador tendrá menos peso. De esta forma, los resultados deseados ocurrirán naturalmente y serán más sostenibles en el tiempo. Las personas que alcanzan posiciones de liderazgo sostenido juegan el partido de evolucionar con protagonismo. ¿Comó querés jugar tu partido?
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