
La fachada del Estadio Olímpico. Poco menos de dos grados, lluvia y un clima desapacible.

La fachada del Estadio Olímpico. Poco menos de dos grados, lluvia y un clima desapacible.

Mancini, Calleri, Nalbandian y, de espaldas, Daniel Orsanic en plena práctica.

El "cuco" de la serie por ranking: Nikolay Davydenko. Su partner, Marat Safin, no está muy conforme con la cancha.

Marat Safin en la preconferencia. "Estamos 50 y 50" tiró para no comprometerse.
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El sábado fue para los rusos
Moscú, 02-12-06. David Nalbandian y Agustín Calleri no tuvieron demasiado tiempo para reaccionar ante la impecable tarea del dobles rusos, partiendo de un intratable manejo de Dmitry Tursunov que con su servicio y su regularidad llevó la voz cantante más allá de recibir un apoyo fundamental de Marat Safin. De esta manera se hizo muy cuesta arriba la misión de dejar la serie inclinada del lado argentino. Nalbandian no estuvo seguro, falló en su servicio y varias voleas y un gran porcentaje del poder nacional quedó en el camino lamentablemente. Fue muy bien aprovechado por los locales que se quedaron con la victoria por 6-2, 6-3 y 6-4 en 1 hora y 38 minutos de juego. Mañana, si se sigue el programa original, Nalbandian enfrentará a Davydenko a las 7 hora argentina y luego Chela frente a Safin. Pero los capitanes tienen la facultad de cambiarlos hasta una antes de los encuentros.
Por el 1-1 del primer día
Moscú, 01-12-06. David Nalbandian continúa peleando el segundo punto de la final frente a Marat Safin, luego de un comienzo a toda orquesta para tratar de nivelar la serie. En el primer encuentro Nikolay Davydenko, tres del mundo, le ganó a Juan Ignacio Chela en cuatro sets por 6-1, 6-2, 5-7 y 6-4 en 3 horas y cinco minutos de juego. Volviendo al cordobés, le ganó 6-4 y 6-4 los dos primeros sets al ruso y encamina, aunque bajo una gran paridad, el tercer set. De ganar, la gran final quedará igualada tal cual sucedió en aquellas semifinales de 2002, precisamente cuando el sábado Nalbandian debutó en el dobles. El dobles más extenso en tiempo de la historia de la Copa Davis, en la era post tie break. Chela se vio desbordado en el inicio por la precisión y regularidad del local, que sin brillar fue efectivo y el argentino no pudo acomodarse como lo había hecho en la semana durante los entrenamientos. Perdió los dos primers sets en poco más de una hora y desde allí rearmó su táctica y pudo obtener el tercero en un tiempo similar, machacando siempre sobre el revés de Davydenko. Pero a pesar de quedarse con el parcial, en el tercero perdió su servicio muy temprano y con esa ventaja el ruso cerró el primer punto para su país.
LA HINCHADA ARGENTINA SE HACE
ESCUCHAR EN MOSCU: 500 CONTRA 5.000
LLegaron bien temprano. Una hora antes del inicio de la serie final de Copa Davis en una Moscu que hoy les "regalo" apenas 3 grados de temperatura, los hinchas argentinos le pusieron calor y color al mitico Estadio Olimpico. Fueron 500 contra cinco mil rusos. Y en muchos pasajes del viernes se escucharon mas fuertes que los locales. Canticos bien futboleros y el taratero del himno argentinos, en las presentaciones oficiales, tal como en el Mundial de Futbol de Alemania. Ambos presentaron sus credenciales con hinchas ilustres: Del lado argentinos Diego Armando Maradona, alentando como uno mas (esta con su ex esposa Claudia, su hermano Lalo y dos amigos). Con la camiseta celeste y blanca y un gorrito. De parte de los locales, el ex premier, Boris Yeltsin, de saco oscuro y camisa blanca, ovacionado por los aficionados rusos. Hablando de banderas, el peluquero Roberto Giordano, en un palco en primera fila detras del banco argentino, trajo varias con las caras de los jugadores que capitanea Alberto Mancini. Despues, en distintos sectores del estadio hubieron mas de 50 banderas. De Cordoba, Esperanza, Las Varillas, Pozo del Molle, Catamarca, Catrilo, Jesus Maria, Luque, Azul, Escobar y Rafaela entre tantas. La mayoria de los hinchas, unos 300 llegaron desde la Argentina y el resto de distintos lugares de Europa -ya habia ocurrido en Bratislava y en Zagreb, por ejemplo-, tienen puesta la camiseta Argentina. Hay alguna de Los Pumas, otra chica luce la de las Leonas y, como siempre, hay camisetas de futbol para todos los gustos:Rosario Central, Boca, River, Gimnasia de La Plata, Huracan, Tigre, San Lorenzo y Talleres de Cordoba. Daniel Corujo, Moscú.
La copa se mira y se fotografía
Moscú, 30-11-06. En medio de austeras medidas de seguridad, la mítica Copa Davis estaba allí, esperando para la ceremonia del sorteo, a las 13 hora de Moscú. En los minutos previos muchos se fueron acercando para observar el trofeo más deseado del tenis mundial y, sin tocarla, se sucedieron las fotos posadas y casi obligadas por la tentación de tenerla tan cerca. No resistió nadie dar el paso al frente y pedir "¿me sacás?" sin importar de quién era la cámara... Pero lo importante vino después, cuando el presidente de la Federación Internacional de Tenis, Francesco Ricci Bitti, extrajo una pelota partida con un papelito adentro, con el nombre del jugador que desencadenaría el resto de la serie: Nikolay Davydenko. Con ese apellido se armó el draw, para estar el viernes a las 7 de la mañana hora argentina frente a Juan Ignacio Chela. Luego, David Nalbandian ante Marat Safin; el sábado, desde las 8, el dobles entre Nalbandian y Agustín Calleri y Mikhail Youzhny y Dimitry Tursunov. Para el domingo, se invierten los singles: primero Nalbandian vs. Davydenko y por último Chela vs. Safin, claro que habrá que esperar qué sucede con los tres primeros puntos. A la salida, un encuentro entre dos ex jugadores de Copa Davis: Enrique Morea y el australiano Neal Freaser, el que más series de esta competencia dirigió. Y en ese clima, la imagen tranquila de Guillermo Cañas, quien debió quedar fuera del conjunto titular, pero con la mismas ganas como si tuviera que salir por los puntos. Se sentó como el resto de los presentes a observar el sorteo y luego se unió al resto de la delegación para la conferencia general. El, sin duda alguna, forma parte de este gran logro del tenis argentino y, de ganar, se merece la foto con la copa en alto. Allí estaremos para aportar lo nuestro en esta gran porción de historia grande del tenis mundial.
Entre el frío y la lluvia se acerca la hora
Moscú, 29-11-06. Con la ciudad vestida de gris, mucho frío -no 10 grados bajo cero como se decía, sino apenas 1 o 2 grados- y la siempre molesta llovizna que sólo por momento dejó aparecer algún claro en el cielo se desarrollaron los dos primeros días de prácticas previas a la gran final. El martes fue destinado además a las conferencias previas de los dos equipos. Primero, a las 13,30 hora local, se presentó Argentina. Para los periodistas rusos, siempre tan respetuosos, parándose ante cada pregunta, todo se centró en quién sería el cuarto jugador elegido por Alberto Mancini y qué influencia tendría Diego Maradona en la eliminatoria... Después, Marat Safin continuó con su postura del 50 y 50 y que apenas tienen un "poquito" de presión porque todos le piden que ganen. David Nalbandian expresó: "Esta final no sólo depende de mi y yo creo en todos: en Chela, en el Gordo Calleri, en Chucho, en este caso también en Willy que también vino. Todos tenemos que aportar un grano de arena para tratar de ganar. Este es súper importante y particularme es uno de los objetivo más importantes de mi carrera. Es un sueño que Argentino aún no pudo concretar y nosotros llegamos a Moscú para tratar de logarlo. Vamos a pelear por eso y se transforma en una gran motivación para todos". Acasuso, por su lado, dijo: "En los entrenamientos es muy importante para nosotros ir sumando horas de tenis en esta cancha. Nos encontramos con una superficie lenta que nos favorece; la de Ginebra, donde entrenamos antes de viajar a Moscú, era mucho más rápida. Lo más difícil es que la pelota no pica siempre igual; parecería como que la cancha está despareja. Hay piques altos, bajos, piques malos y hay que acomodarse rápidamente con los pies para que la pelota no sorprenda". Finalmente, el turno de Mancini: "La cancha es más lenta de la que esperábamos y eso generó una buena sensación en el equipo. Pero hay que ajustar detalles como los piques. Sin dudas la ansiedad aflora en la semana previa a los partidos. Hay que tratar de controlar eso; los chicos quieren salir a jugar. Pero es el proceso lógico de cada eliminatoria pero un poco más agrandado por tratarse de una final". Hoy es el momento de las definiciones, cuando el capitán ya determine el equipo y la serie vaya tomando más color. El sorteo está previsto para el jueves a las 13 de Moscú, las 7 de la mañana de nuestro país.
Todos vamos a estar en Moscú
Moscú, 26-11-06. Momentos antes de partir hacia Moscú tuve la sensación de un "deja vú", como para utilizar un término de moda por la película en danza, que no fue normal. Me dije: "Esto ya lo hice". Y como uno recuerda generalmente lo malo más que lo bueno, se sucedió la trama insoportable de 2002, con algo de la molesta previa -los condicionamientos locales hacia los periodistas- y de allí la catarata de situaciones se abrió de par en par. Hoy, a cuatro años de aquellas semifinales en el Palacio Luzhniki, la cuestión no cambió mucho. Por lo visto, siguen con la postura de apañarse bajo el ala de su "idiosincrasia" que les "permite" bordear el reglamento oficial por el lado más fino: si no lo dice allí, no se hace. Y punto. Nada de cortesías, sólo lo necesario, lo mínimo. Por eso, tal vez, el equipo prefirió entrenar en Ginebra y no en Moscú. En 2002, capitaneados por Alejandro Gattiker, se tuvieron que pagar desde las balls hasta las horas de cancha antes de poder utilizar el estadio. Ahora, el trabajo de adaptación -o pre-adaptación- se hizo en Suiza -gracias a una gestión del "Colo", precisamente- y la cosa pareció tener más color y calor. Justamente el que falta cuando uno pisa tierra rusa y en esto nada tiene que ver los 5 o 6 grados bajo cero de la época. Hacia allí vamos, a pocos de días de comenzar a vivir algo único más allá del resultado. Para mi, como periodista especializado en tenis y confeso fanático de este deporte, es una experiencia que esperé exactamente como todos: 25 años. Cuando comencé con el periodismo, en noviembre de 1980, estábamos a pocos meses de la primera gran final. Obviamente, como todo novato, no tuve oportunidad de viajar a Cincinnati y me conformé con verlo por televisión. Hoy me doy cuenta que también fui un privilegiado de estar lejos pero ser igualmente testigo de lo que pasó a la distancia. Así me gustaría que se sientan los que "se quedan": aficionados, jugadores, dirigentes, empresarios, profesores, etc. etc. etc. Y por supuesto, los periodistas, mis colegas, que por diferentes razones no pudieron viajar o no fueron enviados por sus medios. Uno quisiera tener poder para, en casos como este, invitarlos por cuenta propia. Pero los sueños no siempre se corporizan. Cuando pisemos el Estadio Olímpico, formando parte de la masa de los 10.900 seres humanos allí albergados, oficiaremos de nexo in situ con los que estarán físicamente a miles de kilómetros. La final mundial también se juega por ellos, que quede claro. Unos apoyarán sufriendo bien temprano; otros trabajarán con la noticia y la difundirán desde sus puestos en el país, con idéntica participación. El triunfo o la derrota; estar allí o acá, debe tener para todos el mismo sabor.
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El sorteo que determinó que Chela sea quien inaugure la serie final frente a Davydenko. Abajo, Nalbandian al lado de la mítica Copa Davis.
Nalbandian este lunes en pleno entrenamiento en el Estadio Olímpico, por la mañana. Peloteó intensamente con Acasuso.

La superficie elegida: una carpeta montada sobre un aglomerado de 2,5 cm. de espesor. Pique algo bajo aunque irregular.

Los argentinos en la preconferencia del martes, en el mismo Estadio Olímpico.

La segunda cancha de entrenamiento, obligatoria, que está en el mismo estadio pero bastante lejos de la que se utilizará como central.
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